Una pachuqueña levanta el puño, señal de silencio porque entre los escombros del edificio permanecen personas con vida, y como ella cientos de voluntarios estiran su brazo, la mano cerrada, y toman las calles para levantar de nueva cuenta la Ciudad de México de otro sismo.

Ilallali Hernández Rodríguez, originaria de Pachuca, recorre el caos de la tarde en la colonia Roma para entregar café caliente y chocolate duro a los voluntarios que retiran escombros de los edificios derruidos.

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