Familia y trabajo en tiempos del COVID-19

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ELSA ÁNGELES / ALEJANDRO RODRÍGUEZ

Pachuca.- El paro de actividades humanas para controlar la propagación del coronavirus (Covid-19) en el mundo está significando una crisis económica de proporciones históricas, “porque el confinamiento llegó de una forma tan abrupta que la mayoría de las personas no pudieron prepararse para las posibles consecuencias”, afirmó Valeria Montoya García, doctora en estudios de población por el Colegio de México e investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Cuando fue anunciado el cierre de la economía a finales de marzo, esto “significó para muchas personas perder su empleo de un día para otro, a diferencia de anteriores crisis que el proceso era más lento y esto tiene un impacto en los niveles de empleo y más en un país donde muchas personas están en la informalidad, el sector más afectado”.

Al desempleo, los trabajadores con menores ingresos: Inegi

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es la principal fuente de información sobre el mercado laboral al ofrecer datos mensuales y trimestrales de la fuerza de trabajo, ocupación, informalidad laboral, subocupación y desocupación.

Sin embargo, debido a la contingencia sanitaria por el Covid-19 la suspendieron y en su lugar aplicaron por primera ocasión la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), la cual reveló que nueve de cada 10 empleos perdidos por la crisis, de marzo a mayo pasados, fueron de trabajadores que no ganaban más de dos salarios mínimos, es decir, 7 mil 400 pesos al mes.

La doctora Valeria Montoya, especialista en estudios de la relación entre trabajo y familia, dijo que la ETOE “encontró que personas ocupadas pasaron al sector de la población no económicamente activa, es decir, aquella persona que no trabaja y que no está buscando trabajo. Esto sucedió porque estas personas saben que las oportunidades de trabajo están cerradas y entonces dejan de buscar empleo, lo cual no quiere decir que no lo necesiten”.

Crisis sobre crisis

Desde diciembre del año pasado, varios países reconocieron que enfrentaban una recesión económica, es decir, una pérdida o disminución de su actividad productiva; entre ellos, Alemania. Y México no estaba exento. “Ese efecto de recesión ya venía y en enero se le sumó el confinamiento”, señaló Valeria Montoya.

Además, destacó dos situaciones más. Por un lado, los países que ya pasaron por el confinamiento están presentando rebrotes “que los obliga a parar nuevamente las actividades humanas”. Segundo, la estrategia del gobierno mexicano fue alargar el periodo de contagios, por lo que la cuarentena se ha prolongado, “por lo tanto, la recuperación económica será más lenta”.

Valeria Montoya destacó que esta pandemia afecta de distinta forma a los trabajadores dependiendo de su nivel de ingresos. “Los trabajadores con menor salario son los menos protegidos, normalmente ocupan trabajos eventuales y son los más vulnerables a ser despedidos cuando hay crisis”.

Entre otras razones, “porque las empresas, en primera instancia, prefieren conservar a los que tienen ciertas capacidades y por lo tanto más valorados”. Sin embargo, por lo vivido en otras crisis los de más bajos salarios son los trabajos que se recuperan más rápido por ser más económicos o flexibles, “los contratan o despiden según el ciclo económico”.

Aunque su pronóstico es: “Si esta cuarentena se sigue alargando, las empresas no tendrán soporte económico para aguantar tantos meses y esto comenzará a afectar a trabajadores con ingresos medios y altos. Serán los últimos que despidan, pero también los últimos en recontratar”.

En pocas palabras, “se recuperan primero los de bajos salarios y al último los de salarios altos”. Pero también estas crisis son aprovechadas por algunas empresas que al recontratar ofrecen salarios más bajos, aun cuando tienen ingresos suficientes para pagar bien.
Familia y trabajo en tiempos de pandemia.

En México, los cambios socioeconómicos y demográficos han implicado retos y oportunidades para las familias.

Por ejemplo, la implementación de las reformas estructurales desde hace más de tres décadas tuvo, entre otras consecuencias, la precarización del empleo, una pronunciada pérdida del poder adquisitivo y una mayor movilización de la fuerza de trabajo de los hogares, principalmente de las cónyuges.

Lo anterior, es parte de la introducción del artículo científico titulado “Cambio demográfico y proveeduría laboral de los hogares en las urbes de México, 2005 y 2017” de Valeria Montoya, doctora en estudios de población.

Su artículo, publicado en la Revista Latinoamericana de Población, tuvo como objetivo analizar las transformaciones en la proveeduría laboral de los hogares familiares, es decir, cuántos y cuáles miembros están colaborando y sus relaciones con el cambio de la estructura por edad de la población.

“En crisis anteriores, lo que pasaba era que las familias movilizaban la mano de obra que había en el hogar, es decir, si el jefe del hogar perdía el empleo pues le tocaba a otro miembro, ya fuera la cónyuge o alguien más joven, buscar empleo. Los que no perdían su empleo pero veían sus ingresos estancados aumentaban las horas laborales.”

Pero en la actualidad, esas opciones están detenidas, “porque tenemos una demanda de trabajo que prácticamente está cerrada, hay empresas que no saben si van a reanudar sus actividades o si van a soportar otro mes más sin producir; entonces, esto detiene que más miembros del hogar ingresen a trabajar para reducir la caída de sus ingresos”.

Respecto a la fuerza de trabajo joven, Valeria Montoya encontró en sus investigaciones que “los padres le siguen apostando a la educación de sus hijos para que tengan mejores oportunidades, ya que son las promesas del desarrollo que nos pintaron, si tú estudiabas, si tenías una licenciatura, ibas a tener un mejor trabajo. Pero esas expectativas ya no se ajustan a lo que realmente es el mercado laboral en nuestros tiempos”.

¿Cómo enfrentar esta crisis?

Aunque el confinamiento acabe, la crisis económica se va a profundizar, afirmó Valeria Montoya; por eso, su recomendación es “que sigan ajustando, lo más que puedan, sus gastos para poder hacer frente en los próximos meses. Sobre todo a las personas que sí tuvieron la oportunidad de obtener algunos ingresos, porque hay que recordar que la mayoría en México vive al día. Entonces, que tengan un colchón por si vuelve otra etapa de confinamiento y estar mejor preparados”.

En cuanto a los tomadores de decisiones, “sería importante apoyar sobre todo a las medianas, micro y pequeñas empresas, porque son las que generan gran parte del empleo en México y muchas de esas empresas son familiares”.

Aplaudió los Créditos a la palabra que ofrece el gobierno federal, “porque anteriores administraciones preferían apoyar a grandes empresas”.

María Valeria Judith Montoya García

Es doctora en estudios de población por el Colegio de México, maestra en población y desarrollo por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso México), y licenciada en economía por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Es profesora investigadora del área académica de sociología y demografía en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Obtuvo el primer lugar en el Premio Internacional de Investigación en Desarrollo Económico “Juan F Noyola” 2014-2015, otorgado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por su tesis de doctorado Estudios de población: Los hogares en la crisis. Trabajo y condiciones de vida en México, 2008-2010, que se convirtió en un libro.

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