Al finalizar el partido ante el Eibar, Raphael Varane, defensa del Real Madrid, declaró que el equipo se encuentra enviciado por la presión, además de que el mal momento se vive de manera colectiva. Posteriormente, caminó desganado de vuelta a los vestidores, dando y recibiendo palmadas en el hombro de parte de sus compañeros, todos con el signo de interrogación en los rostros. ¿Qué está pasando en el campamento merengue?
La burbuja de Santiago Solari reventó. Luego que el exentrenador de las inferiores madridistas asumiera el puesto que dejó vacante Julen Lopetegui se suscitó el primer descalabro del equipo, en un partido surrealista en el que decir que se jugó a nada es poco; con ello, ya suman cinco derrotas en la liga doméstica y, de conjugarse los resultados, podrían terminar el fin de semana fuera de puestos europeos.

Como ya se ha hablado en este espacio, el parón por fecha FIFA suele mermar a los equipos, más cuando arrastran una racha positiva. Los madrileños venían de levantar el rostro desde la llegada de Solari al banquillo, habiendo sumado cuatro victorias entre Liga, Copa del Rey y Champions League. Sin embargo, la suspensión de actividades a nivel de clubes fue un factor importante para que los fantasmas blancos se manifestasen en el campo de Ipurúa.

Las lesiones también han influido considerablemente en la baja de juego del Real Madrid, previo a la última goleada se contó con el regreso de Marcelo y Carvajal, pero hombres importantes como Navas, Casemiro, Nacho y Mariano no fueron contemplados en la convocatoria por lesión.

A ello, puede sumarse la sequía goleadora que ya tocó índices negativos históricos: en Liga, Karim Benzema únicamente suma cinco tantos, habiendo anotado la mayoría de estos durante los primeros partidos; por su parte, Gareth Bale solo ha aportado tres goles a la causa blanca. En total, el equipo de la capital española ha anotado 20 goles, pero ha recibido 19, es decir, la diferencia de goles es de más uno, lo cual agudiza el contraste si se compara con el cociente de Barcelona, que es de más 16.

A estas alturas, de poco sirve cuestionarse si la orfandad goleadora de los merengues sigue llorando la partida de Cristiano Ronaldo. Lo cierto es que la depresión postricampeonato ha hundido al equipo en un abismo que, por lo menos en la competencia local, acentúa la necesidad de renovación que anticipaba Zinedine Zidane en sus últimos días en el banquillo.

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