Fayad arrastra al gobierno de Olvera

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editorial

El gobierno del estado anunció este fin de semana la llegada de nueve inversiones que representan un total de 626 millones de pesos, superando, tres meses antes, la meta planteada de 10 mil millones de pesos para el primer año de ejercicio. Ello refleja en parte la capacidad de gestión del titular de la Secretaría de Desarrollo Económico Luis Romo Cruz; otra rebanada del éxito obtenido antes de los 12 meses es la posición privilegiada del estado justo en el centro de la geografía nacional. Pero no menos fundamental ha sido la estrategia de no triangular, simplificar trámites como se anunció al inicio de la administración a través de una ventanilla única manejada por la propia oficina del gobernador, con la intención de tener un acercamiento directo con proyectos de inversión. A este paso, están dadas las condiciones para que al final del sexenio Hidalgo detone, de una vez por todas, el potencial económico que se mantuvo inerte en las últimas administraciones. Cerca de cumplir el primer año de gobierno, Omar Fayad superó a su antecesor Francisco Olvera. El exsenador atrajo 17 nuevas empresas con inversión de 10 mil 301 millones de pesos y la generación de 20 mil empleos directos e indirectos. Lo anterior comparado con las cinco compañías que establecieron sus plantas en territorio estatal, con ingresos de 244 millones de pesos y mil 10 nuevos empleos en el mismo periodo, según cifras del primer informe de la pasada administración. Con la cara al aire, el gobernador puede decir que cumplió a los hidalguenses, por ahora; falta esperar que las 15 mil plazas sean ocupadas por hidalguenses y que el talento que emana de las universidades del estado sea remunerado de acuerdo con las exigencias de una crisis económica galopante. Esa es la duda que surge no solo desde este espacio editorial, sino desde las redes sociales, donde se anunciaron las nuevas inversiones. Es ahí donde se mide la suspicacia de un acelerado acarreo de inversiones hacia la anteriormente mal llamada tierra de trabajo. De filón. Como cada año la comunidad lésbico, gay, bisexual y transexual celebró la Marcha del Orgullo, que llegó a su 17 aniversario. Legítima y cada vez más afanosa es la exigencia del respeto, pero sobre todo el derecho de acceder a una ley de identidad de género. Es hora de que la demanda llegue a oídos de diputados locales.

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