Inmunes? ¡Nadie! Lo que parecía probable ocurrió: Omar Fayad Meneses fue diagnosticado con coronavirus. Era cuestión de tiempo. El mandatario fue presa de su perfeccionismo en el servicio público. El gobernador visitó la madrugada del viernes el hospital general de Pachuca, horas después la central de autobuses y también supervisó las labores sanitarias en el nosocomio infantil de la capital hidalguense; hace 10 días estuvo en Palacio Nacional. Un tipo con ganas, pero en el pecado llevó la penitencia. Ciertamente, su investidura no admite despachar encerrado en cuatro paredes. El servicio público exige un careo directo con la ciudadanía, esa es la política que todos esperaríamos. A Fayad le ganó la ansiedad en un momento donde el país atraviesa la fase dos de una pandemia –16 muertes y 848 casos positivos por Covid-19 hasta la anoche de ayer– cuyos alcances económicos y sanitarios son, hasta ahora, desconocidos. Anoche, durante el informe diario, el subsecretario de salud Hugo López-Gatell lanzó un posicionamiento con un mensaje puntual y enérgico: quédate en casa. Explicó que estamos en la última oportunidad de frenar la pandemia y que el país está aproximándose a la fase tres. El funcionario agregó que en la Ciudad de México, por ejemplo, solo se ha registrado una reducción de 30 por ciento en la movilidad de las personas a pesar de las disposiciones, tanto del gobierno federal como de la administración capitalina. Que el gobernador Omar Fayad tenga Covid-19 resulta lamentable, pero políticamente sería un dardo dirigido a todas aquellas personas que dudan de la autenticidad del coronavirus y que en el andar cotidiano desafían la instrucción oficial. Sin embargo, para beneplácito de los incrédulos, sería importante que el jefe del Ejecutivo haga públicas las evidencias mínimas permisibles que corroboren el padecimiento y de esa manera acallar rumores ligados íntimamente a su exceso de protagonismo. “La fase tres lleva el peligro de que se saturen los hospitales, ello implica el riesgo de que no sea posible atenderlos y tengamos muertes; la única manera de reducir la transmisión es quedarnos en casa durante un mes”, declaró Gatell, ¿usted le cree? Más vale que sí. De filón. Nadie duda de que la emergencia sanitaria traerá enormes huecos financieros, sino pregúntenle a la tesorería estatal que está viendo mermada su principal fuente de ingresos propios: el control vehicular.

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