El gobernador electo Omar Fayad sigue indeciso respecto a continuar, o no, el proyecto Tuzobús. En conferencia de prensa junto con Francisco Olvera, el aún jefe del Ejecutivo estatal, Fayad fue hábilmente cuestionado por reporteros respecto al sensible tema de la continuidad del proyecto más importante de infraestructura de la actual administración. Frente a un Olvera Ruiz atento a lo que respondía, Fayad prefirió no decir si se cancelaba o no el proyecto. Argumentó que como no lo conoce a fondo, entonces no tiene elementos para decir si continuará con él. Aunque resulta extraño que, a estas alturas del partido, Fayad no tenga una postura clara. Debió haber conocido el proyecto cuando estaba en ciernes, pues no hay que olvidar que era senador de la República durante su ejecución. Seguramente el gobernador electo está pensando en que, si continúa con el Tuzobús, éste podría traerle problemas por el descontento que trajo su deficiente planeación e implementación. También debería pensar Fayad en los recursos que ya están etiquetados para el proyecto. Según Olvera, su administración dejará “recurso etiquetado” para construir la segunda troncal del Tuzobús. Por tanto, el siguiente gobierno deberá explicar con detalle qué hará con los recursos que están programados para el Tuzobús II si finalmente decide cancelarlo. Claridad antes que todo, pues se trata de una cuantiosa inversión que requeriría al menos mil 200 millones de pesos para el próximo año. Al final, ¿qué pesará más?, ¿la previsible factura política que llegaría si el próximo gobierno continúa con el Tuzobús o darle continuidad a un proyecto moderno de movilidad pero ahora sí bien pensado y planeado? Esa será de las primeras decisiones difíciles que tomará el próximo gobernador electo. De filón. Se entiende la falta de software y las carencias tecnológicas que requiere la nueva norma ambiental para la megalópolis. Lo que no se comprende es la falta de información para la ciudadanía y la nula tolerancia para quien se atrasa en su trámite. Tolerancia para los gobiernos, pero la población que se joda.

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