El tema de la autonomía de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), modificada en cambios aplicados a la Ley Orgánica de esa casa de estudios, despierta cada vez más controversia y amplía los espacios de discusión. Las reformas fueron acordadas por el Congreso local con una mayoría de 20 contra 10 diputados que se negaron a aprobarla, y el gobernador Omar Fayad Meneses procedió a promulgarla y publicarla, lo que ocurrió el 9 de octubre, para entrar en vigencia al día siguiente. En esta arena de controversia hay de opiniones a opiniones, y no es porque desconozcamos las razones y el derecho a disentir, sino que cuando aquellas son emitidas por una persona con relevancia política, académica o social, su participación tiene una connotación mayor. Por todo eso llama la atención lo dicho recientemente por el gobernador y lo que expresó el secretario de Gobierno, el coahuilense Simón Vargas. Del gobernador destacamos tres aspectos: 1. Se declara inocente de lo que hizo el Congreso local al incluir este a la universidad en su lista de instituciones autónomas a intervenir; 2. Se niega a adoptar una actitud beligerante pues no quiere “subir al ring”; 3. Sostiene que la autonomía de la UAEH “no debe ser tocada y trastocada de ninguna manera”. A su vez, el secretario expresó categóricamente: 1. No se viola la autonomía “como dicen algunas personas, entre otros el rector, creo que está equivocado”; 2. “El que no tiene nada que ocultar no tiene por qué oponerse a esa medida”; 3. El rechazo a la medida se debe a “acciones que están queriendo proteger otro bien jurídico que no es el adecuado”. En consecuencia, ambas participaciones parecieran surgir de posiciones encontradas y no de un frente común, pues mientras el primero propone la solución en los cauces jurídicos y no políticos, el segundo coloca sus argumentos en lo político y no en lo jurídico, además de que sus señalamientos distan mucho de la conciliación. Por nuestra parte, esperamos que, en todo caso, prevalezcan la razón y el derecho en beneficio de la comunidad universitaria y la sociedad.

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