El estar más allá del bien y el mal es un privilegio que solo las leyendas se dan, la historia magnánima las suma a una lista de próceres que han dejado huella indeleble en la humanidad, en ocasiones para mal o para bien, pero siempre marcando tendencias, formas, ideas y regímenes.

La humanidad está llena de casos excepcionales y únicos, no repetibles, quizá similares, pero no podrán ser estos iguales y, por desgracia, los hombres y mujeres que arriesgan su vida mantienen firmes sus ideales, luchan por mejorar las condiciones de la sociedad, etcétera. Son los que más se necesitan, pero la Muerte no avala esta necesidad como para dejar con vida a estas buenas personas.

Durante el siglo XX existieron dos personajes que influyeron en la historia, ambos a pesar de haber vivido en la misma centuria no compartieron la misma época, sin embargo, los ideales de libertad, justicia y revolución fueron constantes compartidas por ambos, tratando de hacer un bien común para su patria, buscando que la opresión y la desigualdad fueran erradicadas. Estos dos hombres fueron: Felipe Ángeles Ramírez, revolucionario incansable que luchó por un México en el que se lograran mejores condiciones de vida, y Fidel Alejandro Castro Ruz, que en otro tiempo, décadas después de la Revolución mexicana, surgió y permeó en su país, Cuba, liderando una revolución, que no sería en México, pero sí muy cerca de nuestra nación.

Fidel Castro Ruz llevó a Cuba a una emancipación de tales dimensiones que incluso logró que la misma revolución se convirtiera en gobierno y estilo de vida. Durante más de 30 años fue el indiscutido líder de la Revolución cubana, siempre luchando al lado del pueblo, conquistando mejoras sociales y humanitarias. El pueblo cubano, en su mayoría, cuando supo de su deceso lloró despavorido: “Nuestro comandante en jefe ha muerto, qué será de nosotros”. El pueblo cubano sabía lo imprescindible que era Fidel, no podía existir una Cuba sin él, la Revolución cubana se entendía solo con la figura de su amado líder; sin embargo, la muerte lo convirtió en un personaje inmortal. Al igual que Felipe Ángeles Ramírez en México, ambos se convirtieron en referentes de la historia patria, cada uno en su trinchera.

El caso de Fidel Castro no está exento de ese privilegio que dona la historia solo a personajes que se ganan un lugar en sus páginas; un personaje que marcó un hito en gran parte del siglo XX, desafiando a los yanquis, al imperialismo, al servilismo de los proletarios con el capitalista burgués, explotador y represor.

En Cuba el analfabetismo fue erradicado, el sistema de salud se convirtió, a nivel mundial, en uno de primerísima calidad y las mayorías son tratadas con respeto; no existe la drogadicción, pues esta es castigada con la pena de muerte, situación importante que ha logrado que el temor a ser fusilado abstenga a quien quiera delinquir con actos ilícitos.

El caso de Felipe Ángeles Ramírez fue el de un revolucionario que siempre creyó firmemente en esta y que dio su vida por la mejora de México. Con la Revolución mexicana surgió el humanista que no pudo menos que conmoverse con la situación de miseria y desigualdad en que vivían los campesinos. Era evidente la terrible injusticia que imperaba y Ángeles se dolía del dolor de los campesinos. “¿Tiene derecho –escribió el general– la sociedad que ampara los despojos de los privilegiados contra los pueblos y los desheredados; tiene derecho la sociedad que permite el asesinato ejecutado por los jefes militares en las personas de los humildes indios, víctimas de bajas y viles intrigas; tiene derecho la sociedad que no ve con horror el derecho de las poblaciones, la conversión de los templos en cuarteles y caballerizas, que ve impasible que los indios sean expulsados de sus hogares y anden errantes por los bosques como fieras; tiene derecho esa sociedad a reprochar a los zapatistas que hagan una guerra sin cuartel a sus verdugos y que caigan a medianoche sobre un campamento de soldados ahogados por el alcohol y los sacrifiquen?” Su conclusión no podía ser más clara: “No tiene derecho la sociedad. Es justificada la actitud de los zapatistas”. Ángeles siempre procuró defender las causas justas y evitar los actos de barbarie, luchó por un México más justo al lado de la división del norte de Francisco Villa, en la toma de Zacatecas, lo que lo catapultó aún más como un brillante artillero, ingenioso e inteligente.

Ambos revolucionarios fallecieron en el mes de noviembre, Fidel Alejandro Castro Ruz a sus 90 años de edad exhalaba el último respiro aquel 25 de noviembre de 2016. Felipe Ángeles Ramírez, el 26 de noviembre de 1919, sería fusilado después de un artero y vil juicio en el estado de Chihuahua; sería fusilado a los 51 años de edad. Ambos son recordados no por ser contemporáneos, sino por haber luchado infatigablemente toda su vida por unos ideales revolucionarios que aún hoy en día siguen tan vigentes como en el siglo pasado. ¿Tú lo crees?… Yo también.

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