Felisa Hernández Salmerón, del odio al amor por la viola

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El viernes, la OSUAEH tuvo como invitada a una de las mejores violistas de México

Mineral de la Reforma

El viernes pasado, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH) tuvo como invitada a Felisa Hernández Salmerón, una de las mejores violistas de México; Libre por convicción Independiente de Hidalgo tuvo la oportunidad de conocer más sobre esta artista.
Con el Concierto para viola de Béla Bartók y por primera vez en la ciudad, Felisa dio cátedra de por qué Gaétan Kuchta, director artístico de la OSUAEH, le solicitó específicamente esa pieza.

Yo he estado buscando tocarlos. Cuando escribí mi carta de intención para entrar a la universidad en Estados Unidos puse que yo quería tocar el Concierto para viola de Bartók; no lo toqué en mis cinco años de carrera, toqué otro, digamos equivalente. Luego toqué otro en la maestría en Canadá y hasta que llegué a Bélgica fue que lo empecé a estudiar

En su familia el único acercamiento a la música era por parte de su tía Rosario Andrade, que es de las grandes sopranos del país, pero su madre la inscribió a diversos cursos durante su niñez, entre ellos uno de música.

Empecé a los cinco años en la Escuela Municipal de Bellas Artes, ahí te dan clases de flauta y pandero; a los ocho te dicen que escojas un instrumento, en teoría, porque realmente te obligan, y en ese momento me tocó el violín.

Cuando formó parte de la orquesta juvenil le cambiaron el instrumento, un mes en el cello y posteriormente a la viola.

Odié la viola por un año, pero la orquesta estaba muy integrada con los Encuentros de Orquestas Juveniles y los de Veracruz siempre tenían buen nivel; no sabía nada, pero me puse las pilas y me gané mi lugar.

Su paso del odio al amor por ese instrumento la llevó por varios caminos, uno de ellos fue un curso de verano de música a los 15 años, donde se dio cuenta que quería ser una violista profesional.

A los 16 me fui a Estados Unidos, cuando salí del bachillerato dos años antes que todos los demás, de ahí cinco años de licenciatura en la Universidad de Washington, después me mudé a Vancouver a la Universidad de British Columbia, donde estudié la maestría de instrumentos orquestales y después me pregunté ¿y luego?

Su deseo por pertenecer a una orquesta la hizo viajar a Bélgica, no sin antes experimentar una depresión que casi la aleja de la música.

Le hablé a mi mamá y le dije ‘me voy a regresar a México, estudio una ingeniería y ya’, pero antes había conocido a un maestro húngaro, le escribí pidiéndole que me rescatara y así fue como me fui a Bélgica.

Tras renunciar a sus trabajos como maestra y en dos mariachis mixtos, su paso por Bélgica le trajo la oportunidad de estudiar la maestría en viola en el Real Conservatorio de Amberes, en Bélgica.

Tenía 25 años y no aguantaba tener un maestro más, con mi nuevo maestro empecé desde cero y fue como una bola de nieve. Creo que para que alguien sea bueno en la música necesita ciertas cosas, una es talento, otra es maestro y la otra es un buen instrumento, pero la más importante es que quieras lograrlo.

Felisa fue viola principal de la Orquesta Sinfónica de Minería, temporada 2013 y 2014, y violista del cuarteto Arcano de 2014 a 2016. Desde 2013 es viola principal de la Filarmónica de la Ciudad de México y desde 2014 viola principal en la Orquesta del Teatro de Bellas Artes.

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