No siempre se ha festejado el Año Nuevo en esta fecha, ya que a lo largo de la historia, la humanidad, los pudientes, los del dinero y el poder y las religiones han ido modificando hasta el calendario.
El día para celebrar el Año Nuevo ha ido cambiando paulatinamente. El calendario se ha ido modificando con los años, desde que Julio César decidió cambiar la fecha establecida en la antigua Mesopotamia. La primera celebración semejante a lo que conocemos hoy como la “fiesta de Fin de Año”, fue el “Akitu”, una festividad de la antigua Mesopotamia que correspondía con el equinoccio vernal. En el año 46 aC, Julio César decidió trasladar la fecha a enero en honor a Jano, el dios de los comienzos. El primero de enero lograba además una sincronía con los movimientos del Sol. La decisión del emperador fue aceptada por la mayoría, exceptuando a los líderes cristianos que en la Edad Media volvieron a cambiar la fecha al 25 de marzo, ya que les parecía una fiesta pagana. En el año 1582, de la mano del papa Gregorio XIII, el año volvió a empezar el primero de enero, surgiendo así el calendario gregoriano utilizado hoy en día. Cabe destacar que en Irán el Año Nuevo se celebra a finales de marzo, en China el primer día del primer mes lunar, en Israel entre septiembre y octubre y en la India el 22 de marzo. En Arabia Saudita está prohibido celebrar esta fiesta.
Conociendo lo anterior, celebremos entonces, el último día de lo que sí que es un hecho, es el 365, y esto más allá de las fechas religiosas, de cualquier tipo y lugar, en México y en el mundo, si es de todos. Para bien o para mal, pero sucede indefectiblemente, así que mejor pensar en lo bueno, aunque sea poco, pero que nos deja 2016 con anhelo y gran optimismo, pensar en lo bueno –digo– que queremos para 2017 que comenzará, nos guste o no. Por otro lado y sin afán de molestar a nadie tratemos de ver al interior, nuestro entorno familiar, el de nuestro país y el del mundo, con ojos bien abiertos pero con mirada feroz, para hacer del 2017 un año que dependa de nosotros y en lo que podemos hacer para mejorarlo comparado con el anterior, siempre hay algo que si lo intentamos, lo logramos. ¡No hablo de dejarse la vida en una dieta, perderse en un nudo de angustia por dejar de fumar, no! sino más bien de lo que puede ser trascendental en nuestro día a día, para nuestro país, ¿por qué no empezar por nosotros en lugar de fijarnos tanto en los políticos y sus errores?, porque solo señalamos errores y eso nos desgasta como personas y como sociedad. Bien, entonces pongamos nosotros el ejemplo seamos menos corruptos y no demos mordidas al policía, paguemos la infracción, que cuando es justa bien que lo sabemos internamente, pero no solo en eso, vayamos desde esos detalles hacia lo más grande, paso a paso cumplamos, demostremos que nosotros no necesitamos leyes anticorrupción, los mexicanos nos sabemos comportar en otros países, por qué no en el nuestro; pero en todo, hagamos que en 2017 se enteren de verdad las autoridades, no importa el partido político que sea, que nosotros podemos y lo lograremos verán. Esto como un propósito solamente, los demás, están en cada uno de ustedes a quienes les deseo que los próximos 365 días, al menos, vayan bien y sean mejores que los anteriores de 2016, sobre todo con salud.
Estimados lectores: ¡Felices 365 días por venir!

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.