El feminismo en la política

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En la vida política de nuestro país, el papel de la mujer no ha sido representativo y mucho menos de trascendencia respecto al hombre; hasta la fecha no existe alguna acción que marque la diferencia; de hecho, son escasas las mujeres que se encuentran con asignaciones específicas en la vida política desempeñando cargos como diputadas, senadoras o gobernadoras, el sello distintivo del género se ve disgregado por la realidad en la que vivimos. Afirma María Luisa González Martín (Beltrán Santana, 2016), que en la mayoría de las ocasiones es así:
“La voluntad de las mujeres que laboran en los partidos políticos se ve sepultada por la dinámica del poder, la cual es impuesta principalmente por los hombres. En ella, la subestimación está presente.”
Lo mencionado anteriormente es consecuencia de que el hombre siempre ha menospreciado a la mujer por esa condición y esto no es algo nuevo, sino que viene de siglos atrás. Desde siempre, el hombre concibe a la mujer como un ser “inferior”, y por consiguiente, no puede aceptar que ese ser “inferior”, como él le denomina, le sugiera cómo llevar los asuntos sustanciales o resolver los problemas y, menos aún, los referentes a la política formal. En América Latina existe ya, empero, una “conciencia de la exclusión de las mujeres del poder que permea cada vez más y ello ha incrementado los cambios legales destinados a impulsar acciones afirmativas y cuotas de género en el ámbito político” (Lamas, 2009).
El panorama patriarcal en la sociedad mexicana ha sido y continúa siendo todavía en los diferentes círculos en que se desenvuelve la vida social del país un punto fundamental y trascendente.
La participación de la mujer en la política es un tema que ha causado muchas controversias desde tiempos atrás hasta la actualidad, su inserción ha costado mucho trabajo porque pese que tiene la capacidad intelectual, siempre ha sido relegada para desempeñar cualquier actividad política desde el inicio la historia de la humanidad. Ella siempre ha estado asignada a realizar tareas de la casa pero al estar en casa ya está desempeñando un rol dentro de esa institución y desde ese enfoque ya se encuentra lidereando ese hogar, que es llamado también la primera institución que el ser humano conoce y, por consiguiente, desde el punto de vista político, que no se alcanza a detectar en una primera mirada, ella está haciendo política de una forma especial y poco reconocida.
Pasaron muchas décadas para que se empezara a tomar en cuenta a la mujer para desempeñar cargos, pues se supone que tiene poca presentación en puestos directivos, en cargos electos, en la administración pública, en el sector privado o en el mundo académico. Esta realidad contrasta con su indudable capacidad como líder y agente de cambio, y el derecho que tiene bien ganado para participar por igual en la gobernanza democrática. La mujer enfrenta día a día muchos obstáculos para insertarse en ese ámbito, no importando de qué tipo sea; por ejemplo, uno de ellos es poder participar en la vida política de un municipio, de un estado o de una nación, porque las barreras estructurales que han sido creadas por las leyes e instituciones discriminatorias están limitando las opciones que tiene para votar o ser presentada en elecciones; mucho se comenta que la capacidad y las oportunidades de las mujeres tienen menor probabilidad en comparación con el hombre por no poseer una adecuada educación, por la falta de servicios de atención sanitaria, el no tener cierto tipo de conocidos y, aún más, no contar con los recursos económicos necesarios para llegar a ser lideresas eficaces y eficientes, todo esto por el hecho de ser del sexo femenino, en virtud de que éste último punto las afecta de forma tajante.
A pesar de esto, han existido mujeres que rompen con la barrera del género, pues poseen la sabiduría de saltar esos múltiples impedimentos y han sido altamente reconocidas y consideradas competentes por haberlo lograrlo y a menudo interviniendo positivamente en las diferentes esferas de la sociedad en su conjunto. No obstante, generalmente se tiene que continuar trabajando con la finalidad de intentar la igualdad de oportunidades para todas y todos.

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