Y este 8 de marzo nada mejor que repetir a nuestras maestras, a nuestras inspiradoras, provocadoras, locas, espejos, guías y cómplices, gracias a quienes comprendo y vivo el feminismo.
Así, la filósofa Graciela Hierro nos dijo alguna vez, en nuestras clases de El Colegio de México: “El feminismo representa el hecho de que las mujeres descubran sus valores y los traten de llevar a cabo, que digan lo que les parece bien y por qué, y traten de hacerlo y señalen lo que les parece malo, que digan en voz alta lo que piensan, lo que les interesa, y que lo hagan, que se acuerden que solo se vive una vez. Es un movimiento político que desde la perspectiva ética denunciaba la doble moral sexual existente en la sociedad, Al señalarla, el feminismo apostaba por anular la práctica de esta moral que posibilitaba considerar socialmente ciertos valores buenos en los hombres y malos en las mujeres, que ciertos aspectos morales solo fueran practicables en lo privado por las mujeres pero severamente castigados en lo público”.
En esa misma especialización fue mi profesora Marcela Lagarde, desde el primer día nos enseñó a decir con orgullo: “soy feminista”, y en cada clase entendimos la importancia de serlo. Ella ha dicho que el feminismo no es una filosofía sexista, no está en contra de ningún género. El feminismo es una filosofía propositiva, transformadora de las relaciones de género. Es una filosofía a favor de la integridad de todas las personas-mujeres-hombres y de su libertad; radical, no conformista, ya que se propone transformar la sociedad en su conjunto para satisfacer las necesidades individuales y colectivas de todas las personas.
En revista Fem, –que circuló de 1976 a 2005– su columnista más querida, Marcela Guijosa, escribió: “Mi feminismo siempre ha sido una indignación, una rebeldía. También, claro, las otras cosas: la búsqueda de nuevas formas de vivir, la solidaridad con las otras mujeres, el análisis y las críticas, la lenta pero inexorable aceptación y conciencia de tu lugar en la sociedad, con tu cuerpo de mujer y tus broncas y tus sentimientos y tus ideas de mujer… El feminismo es un heroísmo, si te lo tomas en serio. La gente, los cuates, los galanes, tu familia te empiezan a ver feo. Como si estuvieras loca…Como que el feminismo te orienta para cambiar el papel en el teatro de la vida. Ya no puedes chantajear con tu debilidad porque ya sabes que no eres débil…”.
Provocadora como siempre, en su libro titulado ¿Son mejores las mujeres? Sara Sefchovich aseguró: “El feminismo es una filosofía y una ética, una teoría y una práctica política, y un conjunto de principios y conductas para la vida cotidiana. No tiene una verdad única, está en constante búsqueda, su exigencia es repensarlo todo, lo público, lo privado, lo individual y lo colectivo. No existe otro movimiento ni otra ideología en los que haya esa voluntad de debatir y polemizar, de dar argumentos y contraargumentos, de criticar y autocriticar, una insistencia en armar y desarmar supuestos y presupuestos para evitar las petrificaciones”.
Y cada 8 de marzo, 9 de abril, 10 de mayo, 6 de junio repito una y otra vez: Soy feminista, abnegada pero soy feminista…

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.