Su historia

Es poco común prestar atención a la labor diaria que desarrollan aquellos que brindan servicio en una tienda de abarrotes, pero en esta historia se aprecia la habilidad de reconocer billetes con el tacto, colocar en una bolsa de plástico 16 huevos equivalentes a un kilo y recibir una sonrisa de Fernando Omar Islas Baños, de 41 años, quien desde hace apenas dos años perdió la vista a causa de una retinopatía diabética.

“El próximo febrero cumpliré dos años de haber perdido la visión; tuve un problema médico desde que tenía cuatro o cinco años, pero antes no existían las posibilidades de ahora para atenderse y nunca lo tomé en cuenta. Hace aproximadamente 10 años comencé a utilizar lentes y hace tres, en septiembre de 2016, ya no pude comprar otros porque llegué a la máxima graduación.”

Luego de detectar el problema fue operado, sin embargo, el daños estaba hecho; años atrás, Fernando jamás imaginó lo que la vida le tenía deparado, antes de la visita a innumerables especialistas, ejercía su profesión de ingeniero industrial en una empresa en Querétaro para posteriormente convertirse en profesor de bachillerato en una escuela particular.

“Cuando se presentó el problema y hasta la fecha me atienden en el Hospital de la Luz, en la Ciudad de México. Supuestamente después de la operación, tengo dos años para saber si podré recuperar la vista. Apenas acabo de perderla por completo porque antes veía lucecitas, distinguía algún color o de cerca podía ver mis manos. Tengo una ligera esperanza de volver a ver, pero también tengo los pies bien plantados sobre la tierra.

“Lo más difícil de mi situación son las cosas que he tenido que dejar de hacer, disfrutaba mucho manejar, viajar, jugar baraja y dar clases. Ahora que estoy en la tienda a veces es complicado cuando las personas llevan prisa y se me imposibilita atenderlos rápido, pero por lo general son pacientes y se sorprenden porque me aprendo la mayoría de los precios, por ejemplo, de 200 artículos que manejamos sé el precio de 198.”

Oriundo de Pachuquilla, en Mineral de la Reforma, para Fernando existe un problema más: la falta de apoyo por parte del gobierno debido a que en sus años como profesionista ganó puntos para un anhelado crédito del Instituto Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y un crédito Afore, que puede definirse como una institución que administra fondos de retiro y ahorro de los trabajadores, el cual no aplica para personas en situaciones como la de Fernando, pues a pesar de exponer su problema médico y su situación económica, el apoyo le fue negado hasta que cumpla 65 años.

“No sé si pueda hacerse una demanda o algo, porque esos créditos son algo que yo trabajé, es dinero que podría ayudarme a recibir mejor atención médica, no entiendo por qué no me los quieren dar, si ya no los voy a ocupar, por ejemplo en mi situación no me aventuraría a comprar una casa.”

Fernando es padre de dos jóvenes que actualmente estudian bachillerato, es esposo de una trabajadora de la presidencia municipal y es ese el escenario que representa su fortaleza para luchar día a día contra los obstáculos que el camino le presenta. “Ellos jamás me dejan salir solo y yo tampoco me hago a la idea; mi familia es lo que hace que me mantenga en la esperanza de que todo mejorará.

“Quiero aprovechar esta oportunidad para pedir un poco más de comprensión a las personas con debilidad visual y también para que se abran posibilidades de trabajo, porque en mi caso, soy ingeniero industrial y por mi situación no encuentro empleo, pero que sepan que también podemos desarrollar actividades, por ejemplo, ser el consejero de alguien o responder teléfonos. Me siento muy agradecido con las personas que me toman en cuenta, con mis vecinos principalmente, porque eso también me fortalece, me hace sentir útil y es algo bonito para mí.”

El diario vivir de Fernando, víctima de retinopatía diabética, es un llamado a la inclusión de los sectores vulnerables al campo laboral, a la mejora de los servicios de salud y a recordar que tenemos espíritu, pero necesitamos temple.

“Tengo una ligera esperanza de volver a ver, pero también tengo los pies bien plantados sobre la tierra”

“Quiero aprovechar esta oportunidad para pedir que se abran posibilidades de trabajo; soy ingeniero industrial y por mi situación no encuentro empleo”

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