La guionista y directora mexicana Lucía Carreras

La cineasta Lucía Carreras habla en entrevista sobre lo que un grupo de jurados y cineastas consideraron una falta de respeto; acusan nula trascendencia del encuentro que quiso emancipar al cine continental desde Pachuca
Jurados y representantes de las películas en competencia del Festival Internacional de Cine de América, desarrollado en Pachuca del 5 al 9 de agosto pasado, alzaron la voz para denunciar la “falta de respeto, maltrato, poca resolución de problemas y falta de responsabilidad de la directiva” de ese evento, que organizó la Secretaría de Cultura de Hidalgo.
En entrevista, la guionista y directora mexicana Lucía Carreras (Tamara y la catarina, de 2016) aclaró que el festival, en su esencia y propuestas, fue un gran acierto para la cinematografía nacional, ya que “ofreció a su público e invitados asistentes una programación de primer nivel”, responsabilidad del programador y director artístico del evento Rafael Marín, a quien elogió su selección de importantes producciones de todo el continente para formar, incluso en edición naciente, un festival digno de América.
Entonces, ¿qué falló? Si la materia prima, el valor artístico del Festival Internacional de Cine de América tuvo la mejor nota y su calidad fue incuestionable, ¿qué llevó al jurado y cineastas involucrados a pronunciarse contra la directiva?
Quizá el problema no recurre a una solución tan complicada como respetar los tiempos, tener un espacio para hospedar al talento, ofrecerles seguridad, transporte, esos asuntos que jamás se ven en un festival de cine pero que si no son procurados podrían conducir al fracaso.
Lucía Carreras está segura que la existencia de festivales “es fundamental para cualquier comunidad”, una manera eficaz “para acercar a las personas y a sus creadores”, necesaria “para crear públicos” y vital para impulsar la producción de cine en las regiones geográficas para el diálogo e intercambio entre cineastas.
Por lo mismo, la guionista, en un sentido solidario, dejó en claro que hacer públicas sus inconformidades, como la de varios de sus compañeros, responde más a una reflexión constructiva que a una declaración de sabotaje.
“Llamamos a que se mantenga este espacio pero bajo condiciones distintas, pudimos ver que el poco público asistente, poco por la falta de difusión del evento, disfrutó las películas y el intercambio con los creadores… se pudo ver una representación importante del cine de todo América, diverso y de gran calidad.
“De igual manera reconocemos el esfuerzo que los colaboradores hicieron para tratar de que este evento cinematográfico se desarrollara lo mejor posible”, no obstante, dijo, el hecho de que sea la primera vez que se realice no vale como pretexto para las cuestiones suscitadas durante los días en que fue celebrado.
Lucía, quien llegó desde la Ciudad de México a Pachuca para evaluar las cintas en competencia y emitir el voto de su experiencia, cuestionó además la difusión del primer Festival Internacional de Cine de América, poco adecuada en los medios de comunicación que no hicieron más que reproducir los boletines de prensa.
Para la guionista, los medios de comunicación locales y nacionales debieron ser convocados para ser parte de la discusión sobre el quehacer cinematográfico regional y para desmenuzar la programación a la población, a quien debió contagiar el interés. “No vi en ese papel a la prensa. En los festivales más importantes del mundo ellos tienen un rol incluso crítico. Este no fue el caso”.
¿Qué le falta al festival de cine que nació en Hidalgo para parecerse, por ejemplo, a Cannes, Locarno, Toronto, el de Morelia o cualquier otra fiesta del séptimo arte en el mundo? Ni siquiera es dinero o contenido, no tiene nada que ver con los artistas de las artes y las ciencias de la pantalla grande. Esto, paradójicamente es un tema resuelto, coincide Lucía Carreras, se trata de un compromiso básico, logístico.
Como fue señalado en un manifiesto colectivo signado por miembros del jurado y creadores, no es más que: “Garantizar, por encima de todo, la seguridad de los invitados, además de ofrecer transportación, alojamiento y condiciones adecuadas que respeten su carácter. Una difusión adecuada en medios y redes sociales que asegure que la población de la ciudad conozca la programación, las sedes, los horarios y las actividades. Que se proyecten las películas que se programan, sin excepción alguna, y que las actividades señaladas se lleven a cabo dentro del marco del respeto al trabajo de los asistentes y creadores de las mismas. Que se ofrezcan condiciones adecuadas, entendiendo las posibilidades con las que cuenta el evento, y evitar así la desatención y maltrato a quienes, de manera gratuita, ofrecen su presencia para apoyar el desarrollo del mismo. Contar con un equipo para su organización, partiendo de la directiva, que conozca cómo se deben desarrollar estos eventos, con experiencia suficiente para llevarlo a buen puerto. Cuidar que la información que se plasma en programas de mano y otros espacios sea correcta y completa”.
¿Es pedir demasiado? Lucía, como la voz de otros firmantes de estas peticiones, insiste, “no queremos que el festival deje de celebrarse, al contrario, queremos apoyarlo”, como lo hicieron al quedarse en atención a los espectadores y al “excelente trabajo del director artístico Rafa Marín, a quien tengo un profundo respeto y admiración… Queremos que se haga en un marco de respeto, organización y seguridad para así llevar a los hidalguenses el festival cinematográfico que se merecen”, concluyó.

¿Quiénes firman?

Para que te des una idea de quiénes fueron las personas que formaron parte del Festival de Cine de América y que expresaron su sentir por la necesidad seria de estudiar los errores de la organización, Kanik te comparte los nombres y algunos datos de su perfil que, cabe destacar, no están disponibles en el portal oficial ficahidalgo.com:
1.- Fernando Álvarez Rebeil (jurado). Actor de teatro, cine, televisión y videos experimentales. Director artístico del Festival Internacional de Cine en el Desierto (Sonora) desde 2014.
2.- Luis Briones, cineasta mexicano con película en competencia.
3.- Lucía Carreras (jurado). Escritora y directora mexicana, conocida por La jaula de oro (2013), Nos vemos, papá (2011) y Tamara y la catarina (2016).
4.- César Demián, cineasta y fotógrafo profesional con base en México.
5.- Renato Galamba (jurado), productor de cine.
6.- Aleyda Gallardo (jurado), actriz y directora de casting.
7.- Iria Gómez Concheiro, cineasta, ganó el Ariel por el mejor corto con Dime lo que sientes (2006).
8.- Andrei Kireev, profesional de sonido cine, dedicado a efectos de sonido sonoros y edición de diálogos.
9.- Rodrigo Ríos Legaspi es editor y actor, conocido por Pastorela (2011), Somos lo que hay (2010) y Conozca la cabeza de Juan Pérez (2008).
10.- David Pablos (jurado invitado). Director, editor y guionista, participó en seis largometrajes, logró el reconocimiento por dirigir La vida después (2013) y Las elegidas (2015).
11.- Cristián Darío Pellegrini, director de cine argentino, conocido por La pasión de Verónica Videla (2012).
12.- María Renée Prudencio (jurado). Escritora y actriz, conocida por El hotel de los secretos (2016), Quemar las naves (2007) y Tercera llamada (2013).
13.- Marcos Santuário (jurado). Periodista y profesor brasileño, apasionado por América Latina, globalización, tecnologías, cultura y cine.
14.- Alex Smith (jurado). Director y guionista estadunidense.

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