Una de las formas de salir de la pobreza es conocer la riqueza de cada región, de cada comunidad. Entender la vocación, valorarla, es el primer paso para que las y los pobladores produzcan riqueza a partir del patrimonio material e inmaterial con el que disponen. En Acaxochitlán, Leticia Romero, investigadora del área académica de biología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), observó la gran variedad de hongos que se producen en ese municipio y tuvo la visión de organizar un festival donde pudiera mostrarse y proyectarse esa riqueza. Pero no solo eso, el foro sirve para que especialistas e interesados en el tema discutan y profundicen respecto a la cultura alrededor del aprovechamiento de los hongos. El saldo de esa iniciativa no solo debe cuantificarse por el número de visitantes que llegan al festival y por el dinero que deja su consumo, también debe medirse en función de los conocimientos que se propalan durante las actividades de divulgación. Se trata de un encuentro que fomenta y provoca un círculo virtuoso cuyas bondades se multiplican en cada asistente. Ese tipo de iniciativa, apoyada por la UAEH y su patronato, encabezado por Gerardo Sosa Castelán (quien por cierto recibió el Bastón de Mando de manos de la representante de los médicos tradicionales de Acaxochitlán), debe ser replicada en todas las regiones y en torno a las diferentes culturas que enriquecen nuestro país. Entender que el desarrollo no lo traerá algún empresario extranjero ni vendrá gracias a una inversión programada en el presupuesto público federal o estatal, es el primer paso para salir del atraso. Y esto será cuando nos demos cuenta de que estamos parados en la mina de oro que tanto anhelamos.
De filón. En abstracto, la promesa para desaparecer algunas oficinas del gobierno estatal suena atractiva para los no enterados. Es la eterna promesa que llega cada que comienza un cambio en la administración pública. Pero, con los números fríos en la mano, hoy sabemos que durante la administración de Francisco Olvera su gobierno gastaba para la extinta secretaría de planeación, desarrollo regional y metropolitano un aproximado de 5 millones de pesos de forma mensual en trabajadores de confianza.

Comentarios