Se fué Fidel o bien murió Fidel Castro Ruz, ¡descanse en paz!, el cuerpo, lo físico sí se acabó, pero el gran legado de las ideas continúa y con mayor viveza que nunca. Fidel Castro peleó y ganó en las ideas, en lo necesario, en lo fundamental, en lo primario, en su tiempo o, mejor dicho, por un largo tiempo no hubo hambre en Cuba, ahora muy poca o casi ninguna y existe el mejor y mayor número de médicos de gran calidad de toda Latinoamérica, no hay analfabetismo, el esquema de educación como tal funcionó y funciona muy bien. Los servicios de salud universal, es decir, para todos los cubanos son de los mejores del mundo, etcétera.
Ahora bien, el hombre y su circunstancia y su legado, eso señores, no está a discusión, en su momento enfrentaba lo único posible para sacar a su país de la pobreza y la explotación, vamos, sacar a Cuba de ser casi un burdel y centro de vicio de los más ricos y en particular de los estadunidenses, de los mismos cubanos, gusanos, que traicionando a su país y por hacerse millonarios seguían las prácticas de los explotadores, en esos tiempos, del imperialismo yanqui. Díganme ustedes si no son suficiente causa y logro las condiciones infrahumanas a las que se veían sometidos las y los hermanos de esa isla caribeña, que eran peores que la de los centros de concentración nazis, aún peores que las de Haití ahora, sin comida, sin casa, sin medicinas, bueno, ¡Venezuela mismo está ahora mejor, con todo y todo, que Cuba entonces! Creo, estoy seguro que lo hecho por Fidel y la Revolución cubana era y es uno de los sucesos más importantes y representativos de entre los pocos grandes logros sociales y políticos de ese siglo XX, que tenía sometido en dictaduras a casi toda América Latina y que sometería a muchos países más a lo mismo. Entre otras cosas, tampoco se nos puede pasar que el revolucionario Fidel y los suyos pelearon y vencieron a un auténtico dictador como “Batista” que era financiado por el ala más conservadora de Estados Unidos, es decir, lo que hoy llamamos y nos asustamos tanto por lo que nos puede pasar, pero que se llama Trump-alismo. ¡Sí, esos mismos son los que ahora están en la casa blanca, oooh sí! Gracias a los que volviendo a ser apátridas votaron por D Trump, en Florida, los gusanos, porque en gran medida ellos así lo quisieron, volver a su tierra un burdel otra vez, los que bailan, se burlan y cantan alegres a la muerte de un ser humano, no se vale, independientemente de toda ideología y más, lo único, casi, que nos queda ya para ser iguales es la muerte y el respeto que merece cualquiera que sea quien fallece. El legado queda, la persona se fue, su silencio, quizá ahora, nos dice mucho más de lo que podría decir Fidel a sus 90 años, y por encima de todo, de acuerdo o no con su sistema o su ideología, luchó por lo que entendía era justo y fue honesto con ello, con los suyos, con Cuba; ahora, y parafraseando al gran poeta de la guerra civil española Pedro Garfias, que en alguno de sus duros, bellos y ciertos poemas escribía: “Su silencio tiene un nombre, tu silencio…” Sí, nuestro silencio, ese, el del miedo ante la incertidumbre, ante lo que vendrá, porque mi pregunta queda así, fallece Fidel y ¿qué grandes estadistas nos quedan?, no hay contrapesos, qué historia será y quién la escribirá.

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.