Lol Canul
Maestra en ciencias de la salud

Adaptarse a vivir en medio de una pandemia ha sido un reto para toda la gente. Desde el ámbito personal hasta el público, nuestras vidas tuvieron cambios obligados por el cuidado del bienestar y salud. Por hacer mención de algunas se ha implementado el uso de mascarillas y caretas con diseños creativos; las reuniones laborales y hasta familiares pasaron a las aplicaciones digitales; los menús de establecimientos alimenticios se revisan por el celular; las áreas comerciales se ven llenas de tapetes de sanitización y todas las medidas se han permeado de una ola de creatividad.

Durante estos meses las celebraciones y festividades también han necesitado sus adaptaciones: las felicitaciones cumpleañeras, bodas y hasta funerales se han hecho por videollamada; se hacen llegar presentes a domicilio y muchos negocios han debido implementar el uso de redes sociales y plataformas digitales.

La crisis nos empuja siempre al cambio y los seres humanos somos la especie con mayor adaptación cuando el contexto nos lo exige por supervivencia. Es de reconocer, en este marco, que las fiestas patrióticas vivieron sus propias permutas en cuanto a forma, aunque el fondo se mantiene.

En primer lugar, fue noticia que nuestro estado haya cambiado el uso de pirotecnia por implementar las tecnologías modernizadas para el espectáculo visual. Los drones no solo lograron la atención de la población hidalguense, sino que también tuvieron mención en medios nacionales. Si bien, recibieron sus observaciones en cuanto a la sincronización, es la primera vez que la recreación humana se muestra sensible al impacto que tiene en especies animales y también en grupos vulnerables como niños, niñas y personas con alguna patología como el espectro autista; dicha sensibilidad fue reconocida y agradecida en redes sociales.

Seguramente este punto no responde a las necesidades de contingencia sanitaria, pero sí lo hace la convocatoria a evitar la conglomeración de personas que asistieran a la plaza pública. Esto representa la segunda modificación de las celebraciones puesto que no se vivió el tradicional tianguis del centro de la ciudad, ni el foro de espectáculo teatral y musical ni un desfile lleno de carros alegóricos y cuadrillas de marchas. En cambio, se tuvieron transmisiones por televisión de eventos pasados y de manera nacional se pudo observar la transmisión de un desfile de helicópteros.

Un sondeo de días anteriores entre la población hidalguense notaba que la gente se mostraba de acuerdo y satisfecha con la cancelación de los eventos masivos respectivos a las conmemoraciones de septiembre. La consecuencia que más llama mi atención y recibí con total agrado, fue que las calles de la ciudad se lograron limpias de los cúmulos de basura que suelen tener la mañana del 16.

Cada año son las dos preocupaciones en torno a las fechas, esta vez reconozco como un éxito la ejecución que se tuvo. Por supuesto que la ocasión invita a replantear las maneras en que se viven las diversas conmemoraciones del año, pues nuestra cultura mexicana de momentos para el disfrute y convivencias. Hoy sabemos que la tecnología puede responder a las peticiones de sensibilidad en cuanto al tema de pirotecnia y que seguramente podemos encontrar alternativas para que la diversión no nos cueste el impacto medioambiental.

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