Pachuca.- Locatarios del mercado Barreteros, en Pachuca, han sido otros de muchos afectados por el coronavirus (Covid-19). Su secretario general Filiberto Rojas Herrera lo expone con evidencias claras de una íntima preocupación.

“Como ellos, mis compañeros, también he enfrentado días y semanas difíciles. Los pocos recursos que se obtienen se escurren como el agua que se trata desesperadamente de cooptar con las manos.”

Las medidas de prevención, en las que coincide que eran necesarias, incidieron en una baja sustancial de clientes al centro de abasto: “Muchas veces, como ejemplo, he cerrado mi negocio en las noches con una utilidad que no excede de 60 o 70 pesos. Supongo, por los comentarios repetidos, que algo semejante les ocurre a los demás.

“Y hay muchos aspectos que atender financieramente, como el pago de salarios con quienes colaboran con nosotros, y ya, a nivel más personal, mi familia y compromisos, no muchos, que a lo largo de nuestra vida se van adquiriendo siempre de acuerdo con una situación económica real, sin sobrepasar expectativas.

“Entre lo que yo expendo, que es la barbacoa, ahora al decrecer las ventas ofrezco otros platillos como lo son sustancialmente las quesadillas. No me iba a cruzar de brazos. Siempre hay un futuro en que pensar.”

Rojas Herrera, de complexión muy atlética y quien se consolidó por su afición a la lucha libre y al futbol americano, reflexiona: “Lo he expresado ante el agobio de la pandemia: al mal tiempo, buena cara. No se puede uno dar por vencido ante adversidades. Hay que seguir adelante y no caer en derrotas. Es como alguien me dijo: ‘¡No te venzas!’”.

Nacido en Pachuca el 30 de marzo de 1976, cuenta de su abuelo Alberto Rojas Lugo. Lo relata como recuerdo imborrable: “Era minero y al retirarse, en 1954, instalaron un puesto de barbacoa en lo que se llamó las barracas. Le sucedió mi papá, Juan Filiberto Rojas Lugo”, toma un tiempo en tanto acomoda su sombrero. “Yo empecé con él. Tenía 13 años. Poco a poco fui aprendiendo los secretos del establecimiento.“

Era, de hecho, un negocio familiar de tercera generación y ya participando dos hermanas.” En el complejo Barreteros en 2013 fue electo como dirigente y reelecto tres años después: “Llevo un año más, también reelecto. Lo cierto es que he estado muy al tanto de lo que se requiere, sobre todo en servicios y remozamiento”.

Se le pregunta de la lucha libre: “Empecé a los 16 años y duré hasta los 25. Siempre me ha gustado. Mi papá era amateur. Nos identificábamos.

“Mi primer maestro fue Raúl García. Trabajaba en la arena Afición. Con él di los primeros pasos en este deporte. Luego me mandó a Fernández de Lizardi, en la arena Azteca. Ahí mi mentor fue Monarca Azul. Sigue practicando y enseñando.“

Duré alrededor de cuatro años como profesional. Yo era del llamado bando de los rudos; alguna vez subí al ring enmascarado. Me guardo ese fugaz anonimato. Lo disfruté. Creo que consecuente con mi carácter que es fuerte, pero no arbitrario ni impulsivo. Guardo distancias, respeto con los demás.

“Llegué a presentarme en la arena Coliseo, en la Ciudad de México. Meca de la lucha libre. Imagine la emoción, estar en ese lugar donde tantos y tantos estelares se han presentado a lo largo de no sé cuántos años. Un poquito de nervios que se perdieron a medida que me absorbía el combate y la ilusión de triunfar.“

Me entrenaron Fuerza Guerrera y Octagón. Aprendí a rodar sobre el enlonado. Importante para prevenir lesiones en giros o en caídas. Conocí secretos de la lucha olímpica y grecorromana. Y, sobre todo, no perder la concentración.”

No modifica su gesto de buena voluntad, risueño, ocurrente al cuestionarle a quién o quiénes consideraba en la historia del pancracio en el país a los mejores, de los que le tocaron o conoció por sus virtudes atléticas.

Rápida, casi instantánea, la respuesta: “El Santo, quien era Rodolfo Guzmán Huerta, también identificado como el Enmascarado de Plata, originario de Tulancingo, y Blue Demon. Dominaban la técnica, pero además tenían el aura que solo identifica a los grandes. Los aficionados los seguían. Eran ellos los que provocaban llenos espectaculares en las arenas.

“En pocas palabras, verdaderos ídolos. Ayudó que fueran personajes del cine de entonces y que hubiera historietas en donde culminaban proezas, siempre en beneficio de los buenos.“

Entonces, no habían tantos vuelos; eran más personales las confrontaciones con variado uso de ‘llaves’, las más espectaculares y con diversos nombres para identificarlas, algunas que obligaban a la rendición en cualquier caída.

“Me retiré de los cuadriláteros a los 25 años. Nunca me soslayé de mis responsabilidades en el negocio familiar. En ocasiones, fue difícil por los horarios. La vista en el reloj.”

También jugó futbol americano: “Fue en la Preparatoria tres, con Cuernos Largos. Era line Baker y ala defensiva. Me enseñaron Alberto, Sebastián y David García. Estuve igualmente en el equipo del Poli blanco. Dejé de participar por ahí de 2007.“

Ahí sí es de echar el cuerpo por delante y sujetarse a las estrategias de los entrenadores. Preservar el terreno ganado, idea compartida con los oponentes.

“Con Cuernos Largos fuimos campeones en 2004 y un año después jugamos la semifinal en Toluca.“

Enfrenté algunas lesiones, como muchos de mis compañeros. Afortunadamente, hoy me lo digo y me lo repito, sin secuelas graves.”

Ya acumula tiempo, en Barreteros, al frente del negocio Súper Barbacoa Beto’s “Hay otra competencia en el mismo mercado, pero como dicen, para todos sale el Sol. De la conocida como vieja escuela quedamos alrededor de cinco o seis.

“Para dar una idea de cómo nos ha afectado esta terrible situación, es que en nuestro establecimiento laboraban 15 personas y hoy son ocho.

“Yo les expliqué que quien o quienes desearan seguir con nosotros eran bienvenidos. Dejé la puerta abierta.

“Satisfecho, analizando el pasado, recalco, enfatizo este ha sido el negocio, la cotidiana ocupación a la que ha ofrendado todo.”

En el mercado, confirma, no existe ambulantaje: “Hay de 80 a 85 locatarios, de unos 100 que siempre distinguimos globalmente. Algunos con dos negocios a su cargo. Calculo que quienes ahora siguen atendiendo a consumidores oscilan entre 20 a 25.

“Frente a la calle Guerrero han cerrado seis. La verdad yo hubiera preferido que todo tuviera su origen en una recesión económica y no en algo tan peligrosamente letal como lo es el Covid-19.”

Se le insiste de las que serían sus cualidades para ser secretario general: “Indiscutible, la primera, llevarme bien con mis compañeros. Saber escuchar y tratar de ayudar. Desde luego, en ocasiones se producen altibajos, pero nada que a la postre no se solucione. Las heridas sanan”.

El espacio comercial Barreteros alberga, en promedio, a 100 locatarios. Más hombres que mujeres.

De los daños originados por la pandemia, en su experiencia personal lo explica: “Es una situación complicada. Antes de la pandemia todavía en febrero compraba 12 borregos por semana en promedio. Hoy apenas llego a tres. Uno alcanza para 50 órdenes, más o menos. Una ventaja es que con el tiempo y el servicio que se presta nos hemos acreditado. De esta forma surgen peticiones de servicios foráneos e incluso fuera del estado. Eso permite que en ocasiones se nivelen nuestros ingresos, pero no es frecuente.

“Un borrego debe pesar entre 38 y 40 kilos. A veces, ‘de cuates’ 42. Y de edad de un año y dos meses. Eso garantiza calidad.

“No utilizamos borreguitas. Hay rápido deterioro natural.”

Filiberto Rojas no se deslinda o esquiva hablar de su militancia política: “Soy priista, desde hace algunos años. Ante lo que ahora sigue en el calendario electoral en la renovación de los 84 ayuntamientos de la entidad. Refrendo que apoyaremos con todo a los nominados por el PRI.

“Estoy enterado que no hay fechas ya determinadas, tanto para la nominación de aspirantes y bajo qué normas se llevarán a cabo las campañas, así como establecer fecha para los comicios. Parece tomar fuerza la posibilidad de que se designen transitoriamente los concejos municipales.

“Las actuales administraciones terminarán su periodo de gestión el 4 de septiembre. Cada día se acercan los plazos y lo cierto es que todo dependerá, así lo entiendo, de la forma en que evolucione la emergencia sanitaria.”

Tiene tres hijos: Juan Filiberto, Melquiades Alberto y José Roberto: “Terminaciones en Berto. Forma de preservar identidad”.

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