El financiamiento de la educación superior es un tema prioritario que requiere de un diálogo estrecho, con definiciones claras y de una subvención económica integral, que incluya una articulación de las universidades estatales entre sí y con el resto de la esfera pública en pro de objetivos estratégicos de trascendencia regional y nacional.

La mayoría de las universidades son coherentes con sus valores institucionales, enfocados a la formación integral de personas y de una comunidad comprometida con el bien común, favoreciendo el encuentro de jóvenes provenientes de distintas realidades educativas, socioeconómicas y culturales para que valoren y maduren conjuntamente el sueño de un México mejor.

También las universidades son las responsables de dotar a las nuevas generaciones de un saber superior en las ciencias, artes y humanidades, además de contribuir a forjar el carácter de los jóvenes e inducir en ellos un aprecio por la familia, el compromiso con lo ético y el desarrollo sustentable, e imbuirlos de un espíritu crítico y vocación hacia el servicio público y el bien común. En fin, las universidades han sido protagonistas y la puerta de entrada al maravilloso mundo del conocimiento.

En ese sentido, recientemente el rector de la máxima casa de estudios de la entidad, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y presidente del consejo regional centro-sur de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) Adolfo Pontigo Loyola dijo al respecto de la subvención para esas instituciones: “Hago un llamado para que dichos recursos que se asignan a este nivel educativo jamás se consideren como un gasto, sino como una inversión para fortalecer el desarrollo del país, toda vez que esto impacta en la formación de buenos ciudadanos”.

El primer universitario agregó: “Las universidades de excelencia demandan más recursos”, por lo que mencionó que trabaja de forma muy cercana con la ANUIES para combatir el déficit que enfrentan distintas instituciones educativas del país, “esto significa recursos porque hay un mayor número de docentes, infraestructura, personal y equipo; esto es algo que tiene como finalidad atender lo que ahora dice el artículo tercero constitucional de que la educación debe ser de excelencia, y eso, sin duda, es demanda de recursos”.

Además, destacó que en la actualidad no existe ninguna universidad pública que no tenga déficit; “en el caso de la Autónoma de Hidalgo, nosotros tenemos déficit, pero no una deuda”.

Entretanto, en lo referente al presupuesto a nivel nacional, el secretario general de la ANUIES, el doctor Jaime Valls Esponda, ha expresado en diferentes foros sobre el financiamiento que “no se trata de un problema coyuntural; las universidades han operado en situación deficitaria en los últimos años, por lo que es necesaria una reforma a la educación superior que incluya ampliaciones presupuestarias continuas”, y en particular ha recalcado la buena labor de la Autónoma de Hidalgo y la calidad de sus investigadores al decir que “universidades que son ejemplo nacional, como la UAEH, han hecho un buen esfuerzo por mejorar la calidad de sus investigadores, lo que se aprecia en el aumento en la productividad académica de las publicaciones científicas y el índice de impacto”, por lo que es claro, “lo que hace falta es una política pública que se haga cargo del desfinanciamiento que dejó la reforma pasada y que corrija sus fallas”.

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