“Hay cinco puntos esenciales para asegurar la sabiduría de las viviendas: el aire puro, agua pura, desagües eficaces, limpieza y luz”
Nightingale

Una de las ramas importantes de las ciencias de la salud es la enfermería, disciplina que estudia las potencialidades de una persona, familia o comunidad en lo referente a su salud, cuando se enferman biológica, psicológica, social y espiritualmente; es una carrera universitaria que se encarga principalmente de proporcionar un cuidado directo a pacientes, tomando en cuenta la opinión del médico de cabecera para realizar adecuadamente la atención sanitaria y el plan de cuidados para el enfermo. Profesión dedicada al campo de la salud, y quien la ejerce encuentra el amor y la felicidad en ayudar a las personas que requieran de atención y cuidados para sanar; es reconocer y agradecer ese compromiso que tienen para con la sociedad.

Cuando la ciencia y la tecnología empezaban a desarrollarse, no era aceptado que las mujeres tuvieran la oportunidad de participar en dichos avances, en muchas ocasiones ni sus familias les permitían debido a sus creencias culturales en las que únicamente el hombre podía desenvolverse fuera de casa. Sin embargo, hemos hablado de mujeres que dejan de lado estas creencias y límites luchando contra los obstáculos que se les presentan, siempre realizando con pasión sus ideales.

La historia de hoy es conmovedora, es una mujer que renunció a su posición económica para ser enfermera, lo que en ese tiempo era catalogado como una labor para las mujeres de clase baja. Ayudó así a miles de personas que se encontraban en situaciones graves. Fue precursora de los miles de servicios de enfermería que hoy en día son utilizados en todo el mundo, pero principalmente en Reino Unido.

Florence Nightingale nació el 12 de mayo de 1820 en Florencia, Italia. Creció en el seno de una familia de clase alta; sus padres William Edward Nightingale y Frances Smith. El señor Nightingale comenzó a dar clases intensivas a sus pequeñas Florence y Parthenope de filosofía, lenguas modernas y otros clásicos. Florence fue una niña estudiosa y muy inteligente, principalmente en el área de las matemáticas y la ciencia; dedicaba mucho tiempo a las matemáticas, las amaba y absorbía fácilmente. En 1837, la familia realizó un viaje por Europa con la intención de que las niñas conocieran y aprendieran nuevas cosas, costumbre en aquella época para educar a las mujeres. “Pero en el caso de Florence, el viaje sirvió para seguir desarrollando su personalidad, como demuestran sus escritos en el diario de viaje. Registraba detalles sobre las estadísticas de población, hospitales y otras instituciones de caridad” (BBC, 2015).

En el viaje, Florence vio la situación de las personas que se encontraban en los hospitales, orfanatos, asilos… se convenció totalmente de que fue una señal de Dios para dedicar su vida a servir a los demás. Habló con sus padres sobre sus estudios de enfermería y se opusieron debido a las costumbres de esos tiempos; no podían creer que su hija siendo guapa, rica e inteligente dedicara su vida a una profesión “de pobres”; deseaban que se casara con un hombre rico y se dedicara a una vida doméstica, que consideraban como normal. A sus 24 años, Florence quiso irse a estudiar en Salisbury, pero no se lo permitieron; tuvo muchos pretendientes adinerados y su padre tenía la esperanza de que su hija retomara las costumbres familiares, pero no fue así, los ideales de la joven estaban tan definidos y siguió intentando cumplir sus objetivos; todos los días visitaba hospitales en Londres, París y Roma.

En 1850, después de tantos desacuerdos y discusiones logró que aceptaran su deseo y ese mismo año comenzó sus estudios en Alemania. La noticia impactó tanto a su hermana que entró en crisis nerviosa a solo unos meses de la partida de Florence, por lo que regresó a su hogar y sus sueños de ser enfermera se aplazaron. Trabajó en un hospital para mujeres en Harley Street, Londres, donde su labor fue reconocida y la ascendieron como superintendente. Pasó casi una década para que Florence pudiera concretar su carrera de enfermera. La guerra de Crimea estalló en 1853 y todos los diarios anunciaban cientos de personas heridas que estaban siendo atendidas en los hospitales del Ejército británico. “Sidney Herbert, el secretario de Estado en Guerra, conocía muy bien a Florence. Por ello le encargó llevar a 38 enfermeras al hospital militar en Scutari, en Turquía” (BBC, 2015).

A partir de ese suceso se permitió a las mujeres ejercer de manera oficial como enfermeras en el Ejército. Las condiciones de higiene del hospital que le asignaron a Florence eran muy bajas, pidió ayuda de sus colegas para limpiar el lugar y que los soldados tuvieran cuidados higiénicos. Debido a las consecuencias de guerra, aumentaba el número de heridos, por lo que la ayuda en los hospitales era insuficiente y el número de muertos aumentó, llegando a más de 4 mil muertes en dos meses. En 1985, los altos mandos británicos ordenaron se hiciera una revisión sanitaria en los hospitales de Scutari para hallar el problema de defunciones. Los comisionados encontraron que el agua ingerida estaba contaminada; solucionado el problema, los muertos disminuyeron. Florence contribuyó al mejoramiento del hospital y al cuidado de los soldados, logrando el cariño de todos y la consideraron heroína.

La experiencia vivida ayudó para que años después pusiera en marcha todo lo aprendido y con ayuda de la reina Victoria realizó una investigación de las miles de muertes en la guerra, descubriendo que murieron no por las heridas en batalla, sino por enfermedades producidas por falta de higiene. Florence desarrolló un sistema llamado Diagrama de la Rosa… “mostraba la aguda caída en las fatalidades que se dio tras la labor de la comisión sanitaria: habían bajado 99 por ciento en un solo año” (BBC, 2015). Gracias a ese diagrama crearon nuevos departamentos de ciencia sanitaria, estadística y medicina en el Ejército.

En 1859 realizó campañas de salud e higiene, publicó dos libros sobre enfermería e inauguró una escuela con su nombre. Murió el 13 de agosto de 1910 en Reino Unido. “Fue innovadora en la recolección, tabulación, interpretación y presentación gráfica de las estadísticas descriptivas; mostró cómo la estadística proporciona un marco de organización para controlar y aprender, y puede llevar a mejoramientos en las prácticas quirúrgicas y médicas” (Moreno, 2018). El Día Internacional de la Enfermería es el 12 de mayo, día de su cumpleaños, en su honor; su legado permitió que el cuidado médico estuviera al alcance de todos los que lo necesitaban sin olvidar que muchas de sus técnicas son utilizadas actualmente.

“Florence Nightingale, como todas las mujeres de su época, no estaba destinada a tener su propio espacio en la historia, ni mucho menos a servir como referente, pero gracias a ella la enfermería llegó a convertirse en una disciplina académica y adquiriría una importancia vital para complementar el trabajo médico”
(Portela Díaz, 2018)

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