Con motivo de las celebraciones por los 150 años de la creación del Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios del Estado de Hidalgo (ILEAO), antecedente más remoto de la máxima casa de estudios de la entidad, fue editado un folleto que da cuenta de la vida y obra del ingeniero químico Carlos Herrera Ordóñez, cuarto rector universitario (1975-1982).

La presentación del opúsculo corrió a cargo del médico cirujano Noé Chapa Gutiérrez, decano de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), en donde dejó constancia de un personaje inmortal en la vida institucional; asimismo, reconoció la intervención de la institución y su Patronato al colocar en el jardín del centro cultural universitario (CCU) La Garza el busto en bronce de Herrera Ordóñez, que junto con los bustos de los exrectores Rubén Licona Ruiz, Juventino Pérez Peñafiel y Jesús Ángeles Contreras conforman el pasillo de honor de los forjadores de la vida universitaria.

La edición conmemorativa describe los orígenes del personaje homenajeado, quien nació el 5 de mayo de 1925 en Toluca, Estado de México, y falleció en Pachuca, Hidalgo, el 13 de octubre de 1984. Herrera Ordóñez se graduó con mención honorífica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y emigró a la capital hidalguense para trabajar profesionalmente en la Compañía Real del Monte de Pachuca y luego en una empresa productora de jabones.

Su actividad en la UAEH inició en 1962 como profesor en la Escuela de Ingeniería Industrial, de la que llegó a ser consejero maestro universitario. En 1966, el Honorable Consejo Universitario lo nombró director de la Escuela de Ingeniería para el periodo 1966-1974.
En abril de 1975, en Hidalgo surgieron problemas de carácter político y fue declarada la desaparición de poderes, lo que sacudió la vida de las instituciones educativas del estado. En ese entonces, el rector de la UAEH era el licenciado Jesús Ángeles Contreras, quien renunció y dejó el cargo para el que fue electo.

Ante ese hecho, el 4 de junio de 1975, el Honorable Consejo Universitario designó como rector provisional a Herrera Ordóñez por un periodo de 70 días. Fue el 17 de julio de ese año, cuando en un clima de unidad universitaria y en sesión extraordinaria, el máximo cuerpo colegiado de la universidad, con base en los requisitos de elegibilidad establecidos en la Ley Orgánica de 1961, eligió a Carlos Herrera como rector sustituto de la Autónoma de Hidalgo para completar el periodo 1974-1978.

En esa época, la UAEH solo disponía de las instalaciones del edificio central en la calle Abasolo del centro histórico de la capital hidalguense, donde alojaba las carreras profesionales de derecho, administración de empresas, contaduría e ingeniería industrial, y como carrera técnica, trabajo social; además, disponía de las instalaciones prestadas del hospital civil, en las que impartía la licenciatura en medicina en sus tres primeros semestres y enfermería.

Desde 1971, inició la construcción de la Unidad Universitaria, pero por la transición política no había sido posible la entrega y estaba pendiente el equipamiento de las nuevas instalaciones universitarias por parte del comité administrador del Programa federal de construcción de escuelas (CAPFCE). Ante esa situación, integrantes de la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo, comités ejecutivos de sociedades de alumnos, profesores y trabajadores universitarios, encabezados por el rector Herrera Ordóñez, emprendieron una marcha pacífica desde el edificio central hasta la Unidad Universitaria. Al pasar por el palacio de gobierno, el mandatario estatal Jorge Rojo Lugo se unió a la marcha y en un breve discurso se comprometió a entregar las nuevas instalaciones, asunto que cumplió cabalmente. El 17 de septiembre de 1975, las escuelas de derecho y trabajo social iniciaron sus cursos en un solo módulo de aquella anhelada Unidad Universitaria.

Sin embargo, el esfuerzo de los universitarios se vio coronado el 26 de octubre de 1976, cuando fue inaugurada formalmente la Unidad Universitaria. En esos momentos ya se habían trasladado las escuelas de ingeniería industrial y de comercio y administración.

El rector Carlos Herrera y la federación de estudiantes solicitaron al gobernador Jorge Rojo su intervención constitucional para reformar la primera Ley Orgánica de la UAEH de 1961. La respuesta fue positiva y en 1977 se expidió la segunda Ley Orgánica de la Autónoma de Hidalgo, que permitió fortalecer las decisiones del Honorable Consejo Universitario al establecer la paridad de votos de estudiantes y profesores. Esa normatividad estuvo vigente por 39 años y solo fue reformada en 2010 para abolir las reelecciones de rector y directores de escuelas e institutos, así como ampliar el periodo de sus administraciones de cuatro a seis años.

Herrera Ordóñez fue reelecto el 10 de abril de 1978 por el Honorable Consejo Universitario y su ejercicio rectoral se extendió cuatro años más. En esa ocasión y por primera vez en la vida de la UAEH, se le impone la Venera Universitaria al rector.

En el opúsculo se puntualizó que Carlos Herrera se preocupó por la actualización de conocimientos de los académicos y funcionarios universitarios, impulsó talleres didácticos y estableció un programa innovador para la enseñanza del idioma inglés.

En 1979, el rector Herrera Ordóñez reconoció la defensa de los derechos de los trabajadores universitarios, y surgieron el Sindicato de Personal Académico (SPAUAEH) y el Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (SUTEUAEH); desde su creación, los representantes sindicales cuentan con voz y voto en el Honorable Consejo Universitario.

Dentro de la infraestructura que promovió Herrera Ordóñez destacan las gestiones para la donación del rancho Aquetzalpa, en Santiago Tulantepec, donde fue establecido el Instituto de Ciencias Agropecuarias (ICAp). El apoyo del movimiento estudiantil universitario y del gobernador del estado influyeron en esa acción.

La herencia académica del cuarto rector de la UAEH fue el impulso para la aplicación del Plan Keller, que refuerza la formación técnica en la educación, establece las bases del sistema de planeación y fomenta la investigación científica.

Se le reconoce por su férrea lucha por la defensa de la universidad pública y el ejercicio de su autonomía. Como rector presidió los trabajos de la asamblea de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y llegó a ser el primer delegado federal en Hidalgo de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La colección Forjadores de la vida universitaria da cuenta del ideario de Carlos Herrera Ordóñez: “El maestro debe ser hombre de su tiempo, que luche por la dignidad de la humanidad, por la vigencia de los valores morales, por la permanencia del desarrollo intelectual, que sea un incansable formador de conciencias libertarias y que al encontrar su propia libertad la transmita con limpieza de propósitos”.

El folleto se ilustra con una serie de fotografías de la época de la administración de Carlos Herrera Ordóñez y una relación de nombres de las autoridades y funcionarios que lo acompañaron en sus periodos rectorales.

Si desea conocer completa la información de esta edición conmemorativa puede consultarla en su versión digital en www.uaeh.edu.mx.

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