JOSÉ ÁNGEL COBOS-MURCIA
Pachuca.- El pasado 11 de abril, mi hermano Aldo me llamó por teléfono para lanzarme varias preguntas sobre la fotografía recién publicada de un agujero negro. Tuvo la confianza de hacerlo porque sabe que el estudio del Universo me apasiona.

Hace aproximadamente 24 años tuve oportunidad de ver la película Cosmos junto con mis hermanos Aldo y Maho, durante un momento de tranquilidad en la central de Bomberos de Cosamaloapan, Veracruz.

La película inspirada en la novela de Carl Sagan provocó, durante mi caminata de regreso a casa, una vorágine de imágenes con la inmensidad del Universo en mi cabeza y, con ello, confirmé mi interés por dedicarme a la ciencia.

Lo primero que Aldo me preguntó fue ¿cómo es que, con una computadora portátil, la joven científica Katie Bouman pudo analizar 4 millones de bytes? Lo anterior relacionado con la imagen ampliamente difundida en medios de comunicación y redes sociales donde aparece la investigadora con una expresión emotiva en su rostro al observar las primeras imágenes del agujero negro, pues sabía que justamente era un momento Eureka.

Es decir, encontrar un ladrillo más de la pared de los secretos arrancados a la naturaleza y contribuir a desenmarañar los misterios de la vida y entender las leyes de Dios.

El Gran Telescopio

Milimétrico “Alfonso Serrano”, que está en el estado de Puebla, participa en el proyecto internacional Event Horizon Telescope

La importancia del proyecto posdoctoral de Bouman radica en demostrar el trabajo de astrofísicos que predijeron las características de un agujero negro, como Albert Einstein y Stephen Hawking

¿Quién es José Ángel Cobos-Murcia?

Es veracruzano y es doctor en química por la Universidad Autónoma Metropolitana. Cuenta con estudios como técnico en fermentaciones y licenciatura como químico farmacéutico biólogo.

Realizó una estancia de investigación como becario de la Academia Mexicana de Ciencias en el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica, en Querétaro.

Su tesis de doctorado lo hizo acreedor al Premio de la Investigación 2007 de la misma institución y realizó una estancia posdoctoral en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En 2014 fue beneficiado con la Cátedra Conacyt y designado en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Actualmente ya es parte del cuerpo de investigadores en el área académica de materiales de la máxima casa de estudios de la entidad.

Recientemente participó en el proyecto Evaluación de recubrimientos electroquímicos bajo las condiciones de la Estación Espacial Internacional.

agujeros negros

¿Cómo lograron la fotografía?

Para obtener la “fotografía” tuvieron que pasar dos años utilizando el algoritmo que desarrolló Katie Bouman, el cual bautizó como CHIRP, que por sus siglas en inglés puede traducirse como “reconstrucción continua de imágenes de alta resolución”.

Con ese algoritmo logró el análisis de los datos derivados de las observaciones realizadas por ocho telescopios en todo el mundo, entre ellos el Gran Telescopio Milimétrico “Alfonso Serrano” que está en el estado mexicano de Puebla, el cual participa en el proyecto internacional Event Horizon Telescope.

Esos análisis de datos los realizan en una supercomputadora alojada en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, a la cual pueden acceder mediante una conexión remota.

Un algoritmo es una serie de pasos u operaciones matemáticas escritas, por lo general, en algún lenguaje para programar computadoras. Son muy útiles y para comprender un poco su función tomaré como ejemplo cuando en un audio hay ruido ambiental que necesitamos eliminar para una mejor calidad.

Un programa computacional graba y guarda el ruido de fondo del audio original; posteriormente, resta esa señal de ruido al audio. Otro ejemplo puede ser el uso de filtros en las aplicaciones o apps para las fotos tomadas por un celular.

El tratamiento de los datos provenientes de los telescopios a través del algoritmo CHIRP permitió limpiar, sumar, restar, integrar o cualquier otro tipo de operación para lograr una imagen integral del hoyo negro en el Universo.

La importancia del proyecto posdoctoral de Bouman radica en demostrar el trabajo de astrofísicos que predijeron las características de un agujero negro, como Albert Einstein y Stephen Hawking.

Eso es similar a la demostración experimental de la teoría de la relatividad de Einstein que realizó Arthur Stanley Eddington.

Einstein predijo que si observábamos una estrella lejana en la orilla de la corona solar durante un eclipse total, esta parecerá que se movió ligeramente del lugar donde siempre la observamos de noche, lo anterior debido a la atracción gravitacional del Sol.

Después de dos intentos fallidos, durante la primera Guerra Mundial, en una noche nublada, Eddington demostró la curvatura del espacio-tiempo que las fórmulas predecían.

El científico tomó fotografías de estrellas que estaban cercanas al Sol durante el eclipse del 29 de mayo de hace 100 años, en la isla Príncipe ubicada en la costa oriental de África.

Luego comparó esas imágenes de estrellas con otras tomadas durante la noche, pero sin el efecto de la gravedad del Sol. En la comparación pudo detectar una variación y con ello demostró la teoría de la relatividad de Einstein.

Ahora, en pleno siglo XXI, la foto lograda por la joven Katie Bouman representa una evidencia real de un agujero negro supermasivo en el corazón de la galaxia M87 en la constelación de Virgo, que cumple con las características que fueron predichas con los modelos desarrollados para entender la evolución del Universo y los mecanismos que lo describen.

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