Fraccionamientos vs el medio ambiente

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editorial

Si hay algo común en las ciudades a lo largo y ancho de la República mexicana es la falta de planeación. Si usted viaja por carretera, seguro antes de llegar a cualquier ciudad de la República podrá observar el desarrollo de extensos fraccionamientos.

A lo lejos se ven como pequeños cubos desparramados sobre alguna llanura o cerro.

Este fenómeno de crecimiento urbano tuvo su auge durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, cuando se privilegió la construcción de vivienda aunque no necesariamente de calidad. Esto provocó que las ciudades crecieran en extensión y se esparcieran hacia los suburbios, lo que acarreó problemas de movilidad y de dotación de servicios.

Pero no es todo, la construcción de fraccionamientos también tiene un impacto ambiental. En nuestro estado, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales estatal (Semarnath) informó que en los municipios donde principalmente se construye vivienda (Tizayuca, Mineral de la Reforma, Pachuca, Zempoala y Atotonilco de Tula) 40 por ciento de las unidades habitacionales de interés social no cuenta con su dictamen de impacto ambiental. ¿Qué quiere decir esto? Que casi la mitad de los fraccionamientos que usted ve en los suburbios comenzaron a ser levantados sin que aún tuvieran todos sus papeles en regla y, sobre todo, sin que se sepa cuál será su impacto en el medio ambiente.

Los municipios y gobierno del estado deben hacer valer la ley y además asegurarse que las constructoras harán su trabajo apegadas a derecho. Al menos ya es una política privilegiar la redensificación de las ciudades y evitar que sigan expandiéndose sin ton ni son.

Esperamos ver ahora actuar a los municipios y a los gobiernos estatales. De filón. En la capital del estado quienes son empresarios del Club Pachuca tienen una facilidad notable para hacer negocios en otros rubros de la economía local. ¿Les darán una ayudadita desde alguna oficina de gobierno o es su talento nato lo que los catapulta?

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