Su nombre completo era Alejandro Aguilar Reyes, pero sus lectores, durante años, lo identificaron como Fray Nano. Fue fundador de La Afición y al paso del tiempo se convirtió en una leyenda del periodismo deportivo.

Así lo presenta José Luis Martínez S en su libro La vieja guardia: protagonistas del periodismo mexicano.

Originario de la Ciudad de México (1955) tiene una larga y fructífera carrera en medios de información en el país, así como docente en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

El autor cuenta que este personaje, más que justificado el adjetivo, fue fundador de la Liga Mexicana de Beisbol Juvenil y de la Empresa Mexicana de Box y asimismo, impulsor de los Juegos Nacionales Juveniles y del Torneo de los Guantes de Oro. También se desempeñó como manager de box y de beisbol.

Sus primeras incursiones en el periodismo las hizo en el semanario Deportes y Toros y en el diario El Universal en donde coincidió con un personaje injustamente olvidado: Fray Kempis.

Fray Nano nació el 3 de mayo de 1902 en la calle Manuel María Contreras, en la colonia San Rafael, una de las más prósperas y elegantes de la época.

No puede separarse su vida de La Afición, donde destacaron auténticos profesionales como Antonio Andere, Jorge Sonny Alarcón, Jorge Bermejo, Teodoro Cano, Paco Malgesto y Jorge Che Ventura entre otros.

Recibió reconocimientos, como el de Raúl Talán, autor de En el tercer round, quien lo consideró “una de las autoridades mundiales y quizá la mejor pluma deportiva de habla hispana”.

De un carácter amable, Nano no rehuía las disputas y nunca evitó la polémica.

Para sus compañeros redactores tenía una sentencia: “Si lo que escribió no es en beneficio del deporte, arrójelo a la basura”.

Refiere Martínez S
“Todo apuntaba a que tendría una prolongada carrera en El Universal, pero fue víctima del autoritarismo de uno de sus jefes, el que comenzó a cuestionar su trabajo y a someter sus escritos a una intolerable censura”.

Fray Nano protestó, sin éxito y renunció al periódico y se lanzó a la aventura del crear el suyo en una aventura en que le acompañaron el experto taurino Carlos Quiroz Monosabio y Mario Fernández don Facundo, el primer cronista de futbol que existió en México.

El primer número del semanario La Afición, apareció el jueves 25 de diciembre de 1930: ocho páginas impresas en papel blanco. El 8 de enero de 1931, apenas en su tercera entrega, comenzaría a utilizar el papel verde que hasta 1999 fue su seña de identidad.

Los tiempos de publicación se fueron acortando hasta que se convirtió en diario.

Martínez S, acucioso en la investigación sobre el sobresaliente comunicador, refiere que destacaba su vocación de maestro, la decisión de alentar la carrera de numerosos discípulos, y su defensa apasionada de la libertad de expresión.

Murió el domingo 12 de diciembre de 1961 en el Sanatorio Español de la Ciudad de México. Tenía 59 años y su aspecto era el de un hombre mucho mayor, el de un anciano con el cuerpo derrotado pero con la voluntad íntegra.

Aun en sus últimos días siguió escribiendo su columna Picadillo, en la cual respondía las dudas de los lectores que lo seguían con absoluta y merecida lealtad.

Hay una semblanza sobre él.

“Fray Nano es un humorista serio. Sus crónicas y notas, y sus famosos ‘comentarios’, suavizados por la ligereza de su pluma, trazan al mismo tiempo una crítica socarrona y sin concesiones a los mecanismos burocráticos y pugnas de poder que suelen regir casi desde sus inicios al deporte mexicano. Su escritura sonriente y anecdótica es también inaugural y fundacional, pues sus crónicas –sobre todo beisbolísticas y de boxeo– contribuyeron a forjar y dieron relieve a la narrativa del periodismo deportivo mexicano como un género rico y plástico que las nuevas generaciones tendrán que recuperar”.

De plaza Janes, la primera edición es de 2005.

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