“Estoy viva y coleando y, bueno… estáis bajo tierra mientras yo he vivido hasta los 99 años” ¿Qué es el cine? ¿Qué es un guion? Según las Cineteca Nacional de México el cine es la forma vívida de registrar la realidad, de plasmar en imágenes y sonidos la historia y de testimoniar desde un simple acontecimiento hasta toda una concepción política, ideológica y filosófica sobre la realidad.

El guion es un escrito que contiene los diálogos y todo tipo de indicaciones técnicas necesarias, como planos, decorados, iluminaciones, pausas, acciones entre otras, para la realización de una película, historieta, obra de teatro y diferente tipos de programas para la radio y televisión; así también para emitir un discurso, conferencia o tema en especial y que ese contiene los puntos o cuestiones exactos de lo que se va a tratar.

El hombre tiende a salir de sus problemas cotidianos y sumergirse en fantasías que él mismo se crea para despejar la mente y distraer todo aquello que es nocivo para su salud mental; puesto que todos tenemos aspectos pendientes en la mente que nos absorben positiva o negativamente y es ahí donde busca escapar de todo ello.

Desde la antigüedad el cine ha sido de gran relevancia para la sociedad, ya que sirve como método de entretenimiento, promueve la creatividad, nos permite conocer acerca de nuevos temas, países, culturas y así mediante la pantalla grande se podrá proyectar la imaginación y disfrutar de buenas historias, ya sean reales, ficticias, animadas, de acción, suspenso, entre otras.

Eso es una clara forma de la expresión artística que nos comparten aquellos que conforman el mundo del cine. El día de hoy se revivirá la historia de una mujer que conquistó al mundo con su guionismo, ella nació con gran imaginación y creatividad que resaltarían la autenticidad y emotividad de las películas del cine mudo.

Frederica Alexandrina Sagor Maas nació el 6 de julio de 1900 en la ciudad de Nueva York, hija del matrimonio conformado por judíos nativos de Rusia. Frederica desde pequeña adoptó el ejemplo de su madre, Agnessa Zagosky, quien era una mujer muy conocida en aquella época por inteligente, trabajadora y que además aportaba la mayor parte de los ingresos para el sustento de su familia. Su hija era su más grande admiradora, quería estudiar y ganar su propio dinero haciendo lo que más le gustaba en ese entonces: el periodismo.

Buscó diferentes colegios, de los cuales solo logró ser aceptaba en la Universidad de Columbia, allí estudió durante varios meses pero no concluyó la carrera debido a que esa no cumplía con sus expectativas, además de que descubrió lo que realmente la apasionaba: el cine. Frederica era una joven astuta, creativa y perspicaz, ella imaginaba historias y las escribiría deseando que algún día se proyectaran en la pantalla grande. “Para aprender Frederica pasaba largas horas delante de la pantalla de cine analizando todos los fotogramas, las secuencias y los diálogos” (Ferrer, 2014).

Después de meses de práctica, la joven se fue en busca de trabajo como guionista y llegó entonces a las oficinas de Universal Pictures en la ciudad de Nueva York, donde le asignaron un puesto como asistente de guionista.

Su grandioso talento no tardó mucho en salir a la luz, porque a los pocos años se convirtió en la jefa del departamento. La pasión tan fuerte que tenía por la escritura hizo que Frederica no quisiera retener su trabajo por mucho tiempo, anhelaba seguir redactando guiones, pero esos quedaban ahí y sufría silenciosamente al pensar que solo fueran parte de sus sueños que daban vuelta en su cabeza, así que renunció a su trabajo para más adelante buscar la oportunidad de incursionar de manera profesional al introducir sus guiones para ser producidos en historias para el maravilloso mundo del cine.

El primer contrato que firmó fue con la Metro Goldwyn Mayer, una compañía de cine donde al terminar lo establecido no volvió a trabajar con ellos, además de que no tuvo buena relación en el ambiente laboral. En 1927 escribió guiones para las compañías como Tiffany Productions y Paramount, en esa última sus guiones llevaron a la fama a muchas actrices, a pesar de que la relación de trabajo que Frederica tenía con la productora no era agradable y duraría poco tiempo su estancia en ese lugar. En el mismo año el amor llegó a su vida y se casó con el productor de Fox Broadcasting Company: Ernest Mass, de quien se enamoró profundamente y se convirtió en su compañero de trabajo por el resto de su vida.

La crisis económica de 1929 afectó la carrera de Frederica y su marido, aunado a que recibieron acusaciones de ser comunistas; era tanta la angustia y desesperación de la pareja que llegaron al punto de pensar en suicidarse. “Juntos subieron a una colina con la intención de no volver vivos de ella. No tuvieron valor. Se abrazaron y prometieron que nunca más volverían al mundo del cine” (Gómez, 2018). Después de ese trago amargo buscaron opciones para seguir adelante y solventar sus gastos, comenzaron a trabajar en una revista escribiendo artículos y reseñas sobre películas. “Entre artículo y artículo, aprovechando al máximo los pocos ratos libres, escribieron el guion de Miss Pilgrim’s progress…” (Gómez, 2018).

Ese trabajo fue una buena decisión porque ayudó a la pareja para tener por lo menos una vida estable y sin tantas preocupaciones. En 1986 Ernest falleció y Frederica comenzó a desahogarse escribiendo sus memorias con el título de: The shocking miss Pilgrim: a writer in early hollywood, las cuales fueron publicadas en 1999, ahí relató sin ninguna consideración todas las penalidades sufridas en las empresas donde trabajó, situaciones difíciles por las que tuvo que pasar con su esposo en su intento por llegar a ser alguien grande en Hollywood, haciendo mención de malos tratos recibidos donde la contrataron, preferencias hacia personas poderosas y misoginia. Todo eso afectó gravemente su carrera profesional, truncó los sueños de que su trabajo fuera reconocido como se merecía. Falleció el 5 de enero de 2012, vivió 111 años llegando a ser una de las mujeres más longevas de California. “Escribió guiones que encumbraron a muchos actores, como Louise Dresser, Constance Bennett o Clara Bow” (Gómez, 2018).

Esa dama del guionismo en el cine mudo tenía todo lo necesario para ser conocida por todo el mundo como una de las mejores de su época, a pesar de que mucha gente frenó sus sueños y la hizo abandonar el mundo del cine, se debe reconocer el talento que tenía para escribir, dejando plasmada su huella en las películas que se exhibían en esas épocas.

“Creo que debemos ser fuertes cuando todo parece ir mal. Creo que las mujeres felices son las más hermosas”
Audrey Hepburn

Comentarios