Anoche, mi amigo Alberto Aguilar Iñárritu me envió un interesante y aleccionador mensaje suscrito por una experimentada pléyade diplomática. Un pronunciamiento de embajadores mexicanos respecto de estos quehaceres de diplomacia insana de Donald Trump.
Con el permiso y sin él de los abajo firmantes, porque se trata de un texto que debe ser vastamente conocido, lo comparto con mis cuatro lectores de “Entresemana”.

Pronunciamiento de embajadores de México sobre las relaciones con Estados Unidos

“Los abajo firmantes, embajadores de México de carrera jubilados, manifestamos: México vive una crisis en sus relaciones con Estados Unidos como no la había visto desde hace un siglo. Es una crisis que ha originado el gobierno de Estados Unidos sin mediar agravio de nuestra parte y que no guarda ninguna proporción con la realidad del extenso y profundo entramado de las conexiones entre los dos países. Es una crisis gratuita, sin sentido, de la que el gobierno de Estados Unidos es el único responsable y que debe ser atajada clara, enérgica, concreta y puntualmente.
“El muro que pretende construir el presidente de Estados Unidos en la frontera es un acto inamistoso y debe ser rechazado de plano, y no solo en su aspecto financiero, por el presidente de México.
“Un signo distintivo de la diplomacia norteamericana es el manejo político de las filtraciones a los medios de comunicación o su incapacidad para impedirlas. Aunado a eso, el gobierno de México se enfrenta a la locuacidad, irritabilidad, deshonestidad y carencia total de urbanidad del presidente de Estados Unidos en su trato en todos los niveles. Como lo anunció la propia presidencia de la República en un comunicado del mes de diciembre pasado, los contactos con Estados Unidos deberían hacerse únicamente por los canales institucionales y evitar en lo posible los encuentros personales de los jefes de Estado de ambos países.
“En el proceso de la improbable integración con Estados Unidos, los gobiernos de México han hecho muy importantes concesiones sin que haya existido una contraprestación estadunidense. Así, se ha renunciado a importantes elementos de la soberanía como son múltiples aspectos de la política migratoria. El concepto de forward borders, o fronteras adelantadas de Estados Unidos, se ha aplicado en México acríticamente. Pero los hechos cambian de significado político con el tiempo y esas mismas concesiones onerosas son ahora valiosísimos elementos de presión y negociación en manos de México. Nuestro país debería hacer sentir al presidente de Estados Unidos la importancia de México y restaurar nuestra buena imagen internacional cancelando inmediatamente algunas de esas concesiones, como el funcionamiento de agentes de migración norteamericanos en los aeropuertos internacionales mexicanos para filtrar a los viajeros con base en sus listas de no fly.
“Igualmente, México nunca ha condicionado ante Estados Unidos la intervención de las fuerzas armadas y la policía federal en el combate al tráfico transfronterizo de drogas a campañas reales, amplias, duraderas y efectivas para la prevención del uso de estupefacientes en Estados Unidos. Tampoco la ha condicionado al combate efectivo contra la corrupción dentro del Customs and Border Protection y otras autoridades norteamericanas que facilitan el paso de miles de toneladas de droga a Estados Unidos. Menos todavía la ha condicionado a que el gobierno de Estados Unidos impida el criminal comercio de armas a lo largo de la frontera, instrumentos que masacran al pueblo de México, ni a bloquear las billonarias transferencias de capital a los cárteles mexicanos.
“El gobierno de México debe negociar todos estos temas con Estados Unidos como condición para la participación de las fuerzas armadas de México en la interdicción del tráfico transfronterizo de drogas. Solo así puede lograrse una verdadera corresponsabilidad en el combate al narcotráfico.
“El quehacer de los agentes de todos los servicios de inteligencia de Estados Unidos en México debe ser coartado de inmediato.
“México debe esforzarse por restablecer un piso parejo en sus relaciones políticas con Estados Unidos, adoptar como normas de su tarea diplomática que las concesiones no deben ser gratuitas sino siempre resultado de una negociación. México debe fortalecer sus vínculos políticos con los nuevos centros de poder mundial y con América Latina, así como privilegiar el derecho internacional y las instituciones multilaterales como valiosos instrumentos de equilibrio ante Estados Unidos.
“Subrayamos que esta crisis se da en el contexto interno de México de un vuelco en la concepción del papel de la política exterior. Desde hace muchos años la ideología prevaleciente nos ha querido convencer que la política exterior es accesoria de la política comercial y se ha minusvalorado el concepto de soberanía ante las ventajas de una supuesta integración económica con el vecino del norte.
“Esta crisis ha demostrado que intangibles como soberanía, independencia y seguridad nacional tienen una realidad palpable que se cimientan en la historia, el orgullo y la honra. México no ha optado por la confrontación, pero la conciliación debe, como Janus, mostrar con hechos y sin claudicación la contracara de la firmeza, la imaginación negociadora y la dignidad.”
Ciudad de México, a 8 febrero de 2017
Embajador Héctor Cárdenas Rodríguez
Embajador Salvador Cassian Santos
Embajador Francisco Correa Villalobos
Embajador Enrique Fernández Zapata
Embajador Leonardo French Iduarte
Embajador Enrique Hubbard
Embajador Gustavo Maza Padilla
Embajador Antonio Pérez Manzano
Embajador César Pérez Saavedra
Embajador Enrique Romero Cuevas
Embajador Sergio Romero Cuevas
Embajador Federico Urruchúa Durand
Conste.

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