Frío no impidió visitas al panteón

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Los puestos de flores que son distintivos del lugar lucían abarrotados por personas

Pachuca.- “Si vas al campo donde los muertos reposan ya, busca mi tumba y ahí solita la encontrarás…”, se escuchaba al interior de una camioneta estacionada junto a un sepulcro, donde una familia visitaba la última morada de su ser querido, sin importar el frío y neblina que ayer se hicieron presentes.

A pesar del viento helado y las nubes grises que anunciaban una posible tormenta, familias enteras, parejas o personas solitarias llegaban al panteón municipal de Pachuca para visitar las tumbas de sus seres queridos, adornarlas con flores o ponerles una pequeña ofrenda.

Como cada año, la Avenida Seis de la colonia Plutarco, ubicada frente al panteón, se vistió de amarrillo y rojo, ya que a lo largo de tres cuadras varias camionetas y carros se instalaron para vender flores de cempasúchil y mano de león, que iban desde los 80 pesos hasta los 120 por el manojo grande.

También había flores de colores, no propias del Día de Muertos, pero que eran las favoritas de las personas antes de fallecer, cuyo ramo estaba en 25 pesos; los que solo visitaban una tumba optaban por comprar esos ramos, en cambio los que iban a varios sepulcros compraban el manojo grande.

Para los que tenían hambre, había diversos antojitos e incluso a quienes les gusta lo extravagante tenían la opción de comprar tacos de jabalí, en un puesto instalado en el Andador Uno esquina con Avenida Seis, en donde desde temprana hora en una parrilla cocían la carne del animal.

En la entrada del panteón, los puestos de flores que son característicos del lugar lucían abarrotados por las personas que llegaban a distintas horas para adquirir los ramos que llevarían a los sepulcros; y a un costado permanecían elementos de Seguridad Pública municipal, Protección Civil y un puesto de primeros auxilios, preparados para posibles contingencias.

Los adornos instalados por el ayuntamiento daban la bienvenida a los foráneos que entraban al cementerio para convivir en familia junto a la tumba de sus difuntos, donde les ponían a todo volumen la que era su música favorita, o contrataban una banda de viento, mariachi o tríos que ofrecían sus servicios por melodía.

La mayoría de visitantes lucían con chamarras, gorros y ropa abrigadora, por lo que el clima gélido no impidió que el cementerio luciera con vida en la celebración de los muertos.

A pesar del viento helado y las nubes grises
que anunciaban una posible tormenta, familias enteras, parejas o personas solitarias llegaban al camposanto de Pachuca. A un costado permanecían elementos de Seguridad Pública municipal, Protección Civil y un puesto de primeros auxilios, preparados para posibles contingencias

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