Con el cierre del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), ayer se confirmaron las tendencias que dibujan una nueva realidad política para nuestro país y nuestro estado. El partido más joven de México, Morena, se ancló como la primera fuerza indiscutible en todo el territorio nacional, pues no solo encabezará la presidencia de la República, sino que dominará las cámaras de Diputados y Senadores y además gobernará cinco entidades: Chiapas, Ciudad de México, Morelos, Tabasco y Veracruz. En nuestro estado, la ola morenista sacudió también el mapa político. En los hechos, el Congreso local tendrá su primera alternancia, pues Morena tendrá la mayoría al obtener casi todos los escaños de mayoría relativa. Por primera vez el Poder Ejecutivo estatal tendrá que vérselas con un Congreso dominado por un partido distinto al PRI, lo que cambiará la dinámica de la vida política estatal. Con esa nueva correlación de fuerzas, la administración que encabeza Omar Fayad tendrá que presentar un presupuesto estatal que seguramente será revisado detenidamente en el Congreso local que podrá hacer los cambios que estime pertinentes. Y así como ese asunto habrá varios. La cuenta pública, por ejemplo, será sometida a un mayor escrutinio y eso traerá beneficios para nuestra entidad. Pero antes de ver los escenarios que vienen, en el PRI estatal ya preparan un diagnóstico de lo que pasó. Ayer mismo el dirigente de ese partido en Hidalgo Leoncio Pineda Godos atribuyó la peor derrota que ha sufrido la institución que lidera a un contexto nacional desfavorable. Y sí, tiene razón, el gobierno priista de Enrique Peña se irá con una desaprobación masiva pues no logró el bienestar ni la prosperidad que prometió. Pero también vale preguntarse: ¿y qué tanto influyeron las decisiones locales y el gobierno de Omar Fayad, que en últimas fechas decidió entrometerse en el proceso electoral castigando con las instituciones de justicia a sus oponentes? ¿No habrá pesado también en el ánimo ciudadano? Ya tendrán tiempo de reflexionar los priistas. De filón. Los que no han salido a decir esta boca es mía son los panistas hidalguenses, que también perdieron todas sus cartas en esta elección. Ni siquiera los distritos que han ganado en las últimas elecciones. ¿Seguirán reflexionando qué pasó?

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