¡Fuera Fayad! ¡Fuera Fayad! ¡Fuera Fayad! Fue el grito unánime que corearon más de 20 mil personas y que retumbó en la Plaza Juárez, el mismísimo corazón político del estado de Hidalgo, en repudio a la agresión protagonizada por un grupo de alrededor de 20 “provocadores” que se infiltraron entre los simpatizantes del virtual presidente de México Andrés Manuel López Obrador durante su cierre de campaña en la capital de la entidad, el pasado miércoles 20 del mes en curso.
El grupo de “facinerosos” que muchos de los presentes al evento organizado por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) identificaron como pertenecientes al grupo de choque vinculado al Partido Revolucionario Institucional (PRI) comenzaron a agredir a los simpatizantes del político tabasqueño en una abierta provocación para tratar de “boicotear” el último acto de campaña de López Obrador en Hidalgo.
El candidato presidencial morenista, quien tuvo que interrumpir su mensaje cuando inició la agresión, pidió a sus simpatizantes no responder a los ataques y dejar solos a los golpeadores, quienes al verse exhibidos y repudiados con el grito unánime de ¡Fuera Fayad…! ¡Fuera Fayad…!, por parte de los más de 20 mil simpatizantes obradoristas reunidos en la plaza Juárez, optaron por retirarse aunque a su paso hacia la salida todavía seguían agrediendo e incitando a la violencia.
Al término del mensaje de Andrés Manuel López Obrador, el grupo de “provocadores” todavía intentó sin éxito generar violencia, ya que agredió a las personas que voluntariamente formaron una “valla humana” para resguardar la salida del aspirante presidencial de Morena, sin embargo, el no haber respondido a la agresión de nueva cuenta evitó que se suscitara una trifulca colectiva, que era el objetivo de los violentos para cumplir con las instrucciones del amo que los mandó.
En pocos segundos, la noticia de las provocaciones generadas por el grupo de choque infiltrado, dio la vuelta al mundo a través de los despachos informativos de los medios de comunicación nacionales y extranjeros, los cuales dieron cuenta puntual de la maquinación planeada en las encumbradas esferas políticas hidalguenses y ejecutada sin éxito por el grupo de facinerosos que simplemente intentaron cumplir las órdenes de quienes los subvencionan.
La oportuna intervención del candidato presidencial de Morena Andrés Manuel López Obrador evitó que se registrara un zafarrancho de consecuencias impredecibles, ya que pudo haberse originado una estampida humana. Cabe mencionar que al multitudinario evento asistieron miles de mujeres y adultos mayores, a quienes ni la lluvia ni la violencia de los provocadores amedrentó en su afán de escuchar el mensaje de quien la mayoría de opinadores y analistas políticos dan como el ganador de las elecciones del primero de julio próximo.
Varios asuntos quedaron en evidencia: El abierto y público rechazo de miles de hidalguenses hacia el actual gobernador priista Omar Fayad, la parcialidad y oficialismo de la mayoría de los medios de comunicación estatales, las prácticas violentas propias de los caciques que se obstinan por retener el control político que han tenido por más de 80 años, así como el liderazgo, la mesura e inteligencia de Andrés Manuel López Obrador para evitar que se generalizara la violencia que intentó provocar el grupo de choque infiltrado.
La desesperación por saberse derrotados en la elección presidencial, de senadores y diputados federales y locales, nubla la inteligencia y da lugar a la toma de decisiones irracionales que “desnudan” y “exhiben” lo que realmente son quienes hoy detentan el poder en Hidalgo ante los ojos de México y del mundo, que es lo que más disgusto les genera.
En las elecciones del primero de julio lo que realmente está en juego e interesa al gobierno priista en turno es el control de la Cámara de Diputados, el cual temen perder porque dejarían de manejar a su libre arbitrio el presupuesto público estatal, mismo que se resisten a perder después de más de 80 años de privilegios, excesos y lujos a costa de la pobreza de la mayoría de hidalguenses.

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