Ixmiquilpan

En Ixmiquilpan surgió una consigna: los policías federales mataron a Alan Giovanni, originario de Dios Padre, y a Fredy, de Maguey Blanco, quienes fallecieron durante el enfrentamiento del pasado 5 de enero.

Aquí, en el corazón del Valle del Mezquital, la inconformidad contra el incremento del precio de las gasolinas cobró fuerza luego de la muerte de los dos jóvenes que participaron en el grupo de ciudadanos que replegó a más de 200 elementos de la Policía Federal, quienes intentaron liberar la carretera México-Laredo, la cual sigue bloqueada.

Sus habitantes cuentan que aquel día primero llegaron los policías estatales, quienes se replegaron, pero luego arribaron los federales que al no contener a los manifestantes, dispararon armas de fuego contra los pobladores.

Así lo relatan durante la asamblea que reunió a 500 personas frente a la Comercial Mexicana. Ahí quedaron algunos toletes, escudos y cascos que dejaron los policías en su huida al ser superados en número. Al fondo, el viento mueve una bandera nacional.

Mujeres acercaban, a través de combis del transporte público, víveres, agua y tacos de sopa de fideo a las personas que refuerzan el núcleo del bloqueo.

Jóvenes ofrecen vasos de agua. Abastecen gasolina en municipios vecinos como Alfajayucan, Tasquillo y Cardonal, porque en Ixmiquilpan el desabasto es la constante. También vigilan que grupos de choque no cometan actos vandálicos.

La resistencia sigue. Los pobladores de Ixmiquilpan esperan que regresen los policías federales, quienes encontrarán un campo de batalla, en caso de que intenten otra vez desbloquear la carretera.

Una ciudad sitiada, tensa, crispada, a la espera de otro golpe: sin transporte público, cajeros automáticos sin dinero, centros comerciales cerrados. Incomunicada.

 

Retenes, barricadas…

Después del enfrentamiento entre policías y pobladores, en Ixmiquilpan no había un solo uniformado federal, ni estatal. El helicóptero del gobierno de Hidalgo sobrevuela el municipio, cuando los cohetones explotan en la tarde calurosa. Después, huye, como espantado por el estruendo.

Aún sale humo del cuartel de la Policía Federal. La barda de gruesos tubos derrumbada, un agujero en la pared de fuerte piedra. Curiosos, jóvenes observan el interior de paredes quemadas, vidrios rotos. Algunos entran y sacan una computadora que se salvó del incendio.

Pasa un hombre encapuchado, con una bandera de México sobre sus espaldas. Los tripulantes de varias motocicletas vigilan las ruinas del cuartel de la policía federal y cuestionan a quienes toman fotografías: para qué, de dónde, porqué.

El bloqueo en Ixmiquilpan parece no alterar a los ancianos y mujeres que recorren la carretera con tal de cumplir sus actividades diarias. Otros, portan palos y permanecen al acecho.

En Dios Padre quedaron regadas las muestras de lo que fue el enfrentamiento entre los pobladores y los policías federales: camiones calcinados, el esqueleto metálico de una patrulla, una más volcada que también ardió, y la estructura quemada de la julia. Restos carbonizados, cenizas.

Los curiosos observan, discretos toman fotos, comentan en voz baja, tocan aquí y allá, se llevan algo y se van.

Antes de llegar a Dios Padre, cientos de tráileres quedaron varados sobre la carretera, lo que impide la circulación vehicular y solo motociclistas y personas a pie pueden sortearlos. Los choferes resignados esperan desde hace días, sus cargamentos de naranja fermentada.

Truenan otra vez los cohetones, dejan una estala blanca, y el helicóptero del gobierno del estado vuelve a escapar.

 

Asfixiado el Valle del Mezquital

Desde la capital de Hidalgo no hay transporte público hacia el Valle del Mezquital. La central de autobuses de Actopan está cerrada. Aislados al menos seis municipios del estado.

Los bloqueos fueron colocados de manera estratégica, muy bien pensados. Hay tres formas para llegar a Ixmiquilpan: vía Actopan, otra por Tepatepec y una más que significa un gran rodeo por el Arco Norte.

Las tres opciones estaban bloqueadas. A la altura de Pastores, Ixmiquilpan; la carretera Actopan-Francisco I. Madero, donde rompieron las vigas de contención y las atravesaron sobre la carretera. Y otro bloqueo en Mixquiahuala.

Entonces, los automovilistas tenían que regresar, buscar veredas, caminos alternos, de terracería.

La carretera Actopan-Ixmiquilpan era un campo de barricadas y retenes. En el pavimento restos de llantas quemadas, fogatas, piedras e incluso, cargamentos de tierra depositados en medio del camino. Alrededor: Oxxos clausurados, reforzadas las ventanas con tablas. Uno, en Actopan, con los restos de un incendio.

La constante sobre la carretera: gasolineras acordonadas fuera de servicio y mantas que anuncian desabasto.

Estancado el tiempo, abandonado, el centro comercial de Actopan que fue saqueado permanece cerrado. Un señor ve los vidrios rotos de un cajero automático y luego contempla incrédulo el desorden de una tienda que debió ser de ropa, o artículos electrónicos.

En las plazas públicas y calles de los municipios del Valle del Mezquital queda la nerviosa calma después del bloqueo, de la confrontación, mientras que en Ixmiquilpan recobran fuerza para recibir otra vez a los federales.

En Maguey Blanco y Dios Padre lloraron la muerte de dos jóvenes, compraron flores para los sepelios. En Ixmiquilpan dijeron: fueron los federales.

 

federales

(en la foto el municipio de Actopan)

Una ciudad sitiada,
tensa, crispada, a la espera de otro golpe: sin transporte público, cajeros automáticos sin dinero, centros comerciales cerrados. Incomunicada

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* La constante
sobre la carretera: gasolineras acordonadas fuera de servicio
y mantas que anuncian desabasto

* La resistencia sigue,
los pobladores de Ixmiquilpan esperan que regresen los policías federales, quienes encontrarán un campo de batalla, en caso de que intenten otra vez desbloquear la carretera

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Ahí quedaron

los toletes, escudos y cascos que dejaron los federales en su huida al ser superados en número. Al fondo, el viento ondeaba una bandera nacional.
Mujeres acercaban, a través de combis del transporte público, víveres, agua y tacos de sopa de fideo a las personas que refuerzan el núcleo del bloqueo

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En Dios Padre

quedaron regadas las muestras de lo que fue el enfrentamiento entre pobladores y policías federales: camiones calcinados, el esqueleto metálico de una patrulla, una más volcada que también ardió y la estructura quemada de la julia. Restos carbonizados, cenizas

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