La sociedad mexicana ha definido con claridad los dos frentes de lucha en nuestro país: no son otros que la lucha contra la corrupción y contra las masacres de la inseguridad, complicitada entre la administración y la delincuencia organizada que son causantes de cientos de miles de muertos en 18 años de gobiernos Pripanistas.

El pensamiento conservador y asesino, vencido en las urnas el primero de julio por la votación de una histórica mayoría que se pronunció con coraje en favor del cambio social, debe ser vencido ahora con la conciencia y la acción. El pueblo debe apoyar lo que se le presenta con objetividad para su propio beneficio y sobrevivencia.

Es efectivamente la última oportunidad que tenemos para limpiar la casa. Los argumentos ñoños del atildado Poder Judicial y de los partiditos de oposición arrollados por la voluntad popular, tienen que ser derrotados por la capacidad del país para ser independiente y autosuficiente. La población debe evaluar y decidir, porque ha llegado la hora de las definiciones.

México, el país, los símbolos nacionales, los recursos naturales y su riqueza patrimonial colectiva la que dejaron después de décadas de rapiña y ambición desenfrenada a castas privilegiadas con nuestra miseria, no debe seguir siendo rehén de una minoría ambiciosa y desnaturalizada que no tiene fondo posible.

Han sido muchísimos años de oscurantismo y de represión, avalados por medios infames vendidos al peor postor. Estamos viviendo las consecuencias de una larga época de paternalismo presidencial y autoritarismo basados en el engaño y la supresión de las garantías constitucionales y en la masacre de los adversarios a esa forma de vida.

Fueron vencidos en las urnas, ahora deben ser vencidos en la práctica política, económica, social y cultural. Llegó el momento y las oportunidades no esperan. Se dan pocas veces en la vida y debemos aprovecharlas. Tenemos el apoyo del poder en las manos, no lo dejemos ir por falta de información adecuada.

Política, el escenario chusco de la manipulación social y la mentira

¡Qué lástima que los políticos jamás hablaron de política! Si así hubiera sido nos hubiéramos ahorrado muchísimos tropiezos y decepciones colectivas. Manejaríamos como pocos pueblos las posibilidades, conoceríamos los entreveros que se nos ocultaron.

Sabríamos que la política es la confrontación permanente entre los intereses contrarios y las formas sutiles y venales que se utilizan para desenredar las madejas de cara al respetable. Pero hasta eso nos negaron. Estamos naciendo a la vida pública y a la confrontación de intereses cuando ya casi estamos entrampados y con pocas posibilidades de resolverla.

Ese fue el escenario del dominio. El campo donde se aferraron para liquidar las alternativas. El lugar donde los mandatarios hicieron florecer sus dinastías, sus intereses, su represión, su oprobio. La política fue el escenario chusco de la manipulación social y la mentira, el fraude maquinado, la corrupción sistematizada y la masacre de lesa humanidad.

El paño donde todo se podía. El símbolo del México mágico sin esperanzas ni opciones para las enormes mayorías, el coto de caza de un grupito de tricolores y blanquiazules que arrasaron casi con todo. Y quieren seguir hasta el infinito, hasta el fin de nuestros días, el robo, la mentira, el engaño…

Usando los garlitos de siempre, queriendo aplicarlos en un país que el primero de julio cambió en voluntad democrática para no seguir aceptando los mismos anzuelos, las mismas frases, las mismas actitudes. Un país que mantiene a este día una aprobación del 71 por ciento al nuevo régimen. Falta solo que lo haga respetar en serio.

Ministros de la Corta intentan poner en jaque la voluntad ciudadana

Nuestro país ya debe poner freno a los ñoños del poder. Esos que se han enriquecido con base en nuestra ignorancia como pueblo, de nuestra ignorancia de cómo hacer política de a deveras. Los ñoños que quedaron desguarnecidos en partiditos de “oposición” sin ideas ni propuestas respetables.

Los ñoños que todavía tienen representantes obtusos en las sedes del llamado Poder Judicial de la federación, unas covachas de delincuentes que se rasgan las vestiduras ante el pueblo inerme e indefenso que no ha tomado la decisión de aventarlos a los botes de la basura, de donde nunca debían haber salido para ser ungidos por otros descastados.

Una legislatura, votada masivamente por la mayoría que representa en las cámaras de Diputados y Senadores, se encuentra frenada por un grupúsculo de “ministros” de la Suprema Corta ¿de Justicia?, quienes recurren a los argumentos huizacheros de abogados de quinto talón para oponerse a la voluntad popular de recortarles las uñas. ¡Hágame usted el refabrón cavor!

Los patos tirándole a las escopetas, los ministros de pacotilla por las influencias del sedicente abogado Humberto Castillejos Cervantes, truhán de siete suelas al servicio del peñanietismo, presenta argumentos desaseados con tal de obtener el favor de sus colegas para presidir el organismo judicial de la componenda al mayor nivel…

Para impedir que entre en vigor la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos, aprobada en las cámaras por abrumadoras mayorías y consensos, pero congelada con el morro de esos improvisados y delincuentes jurídicos que tratan de poner en jaque a la voluntad ciudadana. ¡Para Ripley!

Detrás del tinglado el felón de agualeguas y los capitales de Forbes

Saben los ministros de marras que los acojonados de los medios, quienes también quieren seguir percibiendo sus fantásticos moches de rigor, los apoyarán con sus plumas vitriólicas y los micrófonos concesionados por gobiernitos espantados y sometidos.

Detrás del tinglado, el felón de agualeguas y los grandes capitales de Forbes, confeccionados a modo desde el neoliberalismo retrechero.

‎Pertrechados en las empresas fantasma que venden sus servicios a los magnates para protegerlos y agigantar sus personitas en las redes sociales, donde han desplazado las opiniones personales de usuarios digitales que deben enfrentarse también ahí contra los dueños del dinero, de los bots, de los trolls, de los medios electrónicos de los aparatos caseros.

Cualquier argumento jurídico que se use a mansalva para detener los efectos de una ley de interés público, es digno de compasión y de rechazo. No vale la no retroactividad cuando pretende ‎utilizarse contra el bien colectivo. Ni vale para alegar que los delitos graves que se cometieron ya han prescrito. Es imposible.

Lo peor: casi todos los ministros de la Suprema Corta ¿de Justicia?, además de cobrar sueldos injustificables en un país de pobres, han estado involucrados en prevaricatos, en negocios judiciales que les han reportado decenas de millones de dólares a cada uno de ellos. Por lo general en asuntos que implican devastar el interés público.

Pero hoy son compañeros de aventura. No alcanzan a avizorar que esos tiempos ya se acabaron. Que sus argumentos de pasantes no van a lograr su objetivo. Que ya estamos hasta la madre de sus hipocresías y flatulencias teóricas conservadoras, de sus interpretaciones maniqueas de las leyes, del desastre que han causado a los intereses nacionales y al derruido prestigio político y judicial del país.

¿Los reales adversarios? Los patrones de los ministros de la SCJN

El nuevo régimen tiene enfrente a otros adversarios, ésos sí muy poderosos, los que rebasan las estrechas visiones y la voracidad de los ministros de la Corta.

Los adversarios son hoy sus patrones. Los que los han empujado a esta algazara, una jalada sin pies ni cabeza. Los auténticos culpables de que ellos tengan el mazo de la justicia en la mano.‎ Los que fueron vencidos en las urnas y hoy deberán ser vencidos en la arena pública de la acción, de las definiciones patrióticas.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: En su conferencia matutina de ayer, el presidente de la República bordó sobre el tema: “Se molestan (los miembros del Poder Judicial federal), pero la verdad es que, como se dice coloquialmente, se rayaban, sueldos elevadísimos, dicen que no es cierto que ganen 600 mil pesos mensuales los ministros, pues yo tengo la información, es cosa de verla en el presupuesto, son 7 millones al año en sueldo bruto más otras prestaciones que no están ahí indicadas, pero si no son 600 mil pues son 500 mil, y no tengo la menor duda de que son los servidores públicos mejor pagados del mundo, solamente Donald Trump gana más que el presidente, con todo respeto, de la Suprema Corte” más adelante dijo: “Nosotros vamos a respetar las decisiones que se tomen en el Poder Judicial pero no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, se me hace una injusticia que existan esos sueldos habiendo tanta pobreza, no es de negociación, es un asunto de principios”. Asimismo, consideró extraordinario que haya un diferendo con el Poder Judicial, pues se pueden confrontar ideas. “No pelearnos, no insultarnos, ser respetuosos pero que haya polémica, que podamos confrontar ideas, además es extraordinario, imagínense, que haya un diferendo con el Poder Judicial. ¿Cuándo ha habido diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial? Nunca, porque el Poder Ejecutivo era el poder de los poderes, entonces es realmente algo fantástico, extraordinario, estamos en el terreno de lo inédito, ese es el cambio, es la cuarta transformación”.

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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