El mítico entrenador argentino de futbol Helenio Herrera llegó a Europa para cosechar el invento de una táctica suiza, importada por el calcio italiano, llamada catenaccio, que el director técnico pampero llevó a la excelsitud. Italia lleva medio siglo levantando Mundiales, ganando Copas de Europa y cosechando infinidad de éxitos.
El catenaccio o cerrojo, en español, es un sistema que caracteriza a la Scuadra Azzurra, la selección nacional de la bota itálica, es operado con destreza por todos los equipos del espectro italiano. Consiste en una defensa fuertemente cerrada, que no deja pasar ni el aire y que, al contragolpe sustancial, acaba anotando y emocionando a los hinchas.
Helenio Herrera se convirtió en el tótem de esa especialidad. Su nombre es hasta la fecha reverenciado en todos los estadios donde se juega al Calcio, y ha brindado enormes satisfacciones deportivas a ese pueblo que ha pasado por tragos verdaderamente amargos. Forza Italia es el grito de guerra en las tribunas de todo tipo de certámenes internacionales.
Para muestra, en base al catenaccio, el Mundial del 82 fue ganado por la Italia de Zoff, Gentile y Rossi después de eliminar al Brasil de Sócrates, una selección llamada a ganar el campeonato, pero que acabó ahogada en el entramado defensivo italiano y en los contragolpes inesperados y letales por necesidad.

Fuerza México es una imitación extralógica de Forza Italia

El futbol italiano es el catenaccio. La proclama de Forza Italia, en una imitación extralógica, ha sido copiada por la claque mexiquense para bautizar con ella todas las respuestas de la sociedad civil a los movimientos telúricos de este otrp septiembre negro. No es la primera vez que la falta de imaginación de traduce en lo chabacano y grotesco.
Cuando uno de los primos empoderados del sedicente abogado Humberto Castillejos Cervantes, (aún) consultor jurídico de la presidencia, fue impuesto como el procónsul para la solución política de las matanzas entre narcos y autodefensas civiles michoacanos, el imberbe apabulló a los reporteros al confesarles que la mejor solución le llevaba ya bajo el brazo:
Se trataba del libro de Pep Guardiola, entrenador en ese momento de los blaugranas del Barcelona. En el texto de Otra manera de ganar, el técnico explicaba cómo se podían conseguir las victorias en el pasto del Nou Camp, en base a motivaciones psicológicas de vestidor y porras esperanzadoras a quienes sudaban la camiseta catalana.
El resultado ofrecido por el primo fue ciertamente demoledor para la tranquilidad del país y muy generoso para sus bolsillos particulares. En unos cuantos días ordenó matanzas inenarrables, enfrentó aún más a los michoacanos y convirtió esa alma de México en un muladar de traiciones y corrupción ensangrentada.
Regresó a la Ciudad de México cubierto de laureles por la claque mexiquita y de inmediato, Enrique Peña Nieto lo nombró el titular máximo de la Confederación Deportiva Mexicana, sin tener una puñetera idea del cargo, y fue a llenarnos de vergüenza a la Olimpiada de Río, exhibiendo su palmito al lado de su edecán favorita, pasto para las fieras deportivas del planeta.

Un millón de voluntarios, héroes civiles, que han dejado hasta la zalea

Unos imitando a Forza Italia y otros a Pep Guardiola, no dejan lugar para el ridículo ni para la befa. Pero es el precio que se tiene que pagar cuando se le confía el poder a una serie de deslenguados ignorantes, palurdos de la peor estofa, imitamonos de lo inaudito. Incapaces de una idea propia. Carne de patíbulo, no dignatarios del poder.
‎John Donne, el poeta metafísico inglés del siglo XVI ya lo había expresado: “… la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la Humanidad; por lo tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti”.
Ernest Hemingway utilizó cinco palabras del poema para titular su espléndido libro sobre los legionarios extranjeros luchando en favor de la República española. Consideraba que el hombre como tal formaba parte de un ser eminentemente colectivo y solidario con sus semejantes, con su prójimo lejano y cercano.
‎El espíritu de la redacción de Por quién doblan las campanas, es el mismo que se posesiono del millón de voluntarios, héroes civiles, que han dejado hasta la zalea en la atención de las emergencias, alimentación, organización, rescate de víctimas y reconstrucción de una gran parte de la geografía nacional. Sin su concurso nada hubiera sido posible.

Que los apoyos sean administrados por un grupúsculo de los de siempre

Traicionados por muchos entorchados y empoderados que estorbaron sus labores hasta los extremos de la inhumanidad y la rapiña, el millón de voluntarios no se arredró ante la adversidad, puso su dinero para comprar utensilios y vituallas que significaron la diferencia entre la vida y la muerte. Han sido honrados por todo el mundo por su desprendimiento y heroísmo.
Enrique Peña Nieto, que ignora todo origen y todo procedimiento, cegado por la ambición consuetudinaria de enriquecerse a velocidad turbo, con todo el perfil de un usurpador y filibustero, decidió que todos los alimentos y las ayudas económicas nacionales y extranjeras que han llegado al país…
…sean administradas por un grupúsculo de políticos y empresarios de postín que reclaman su tajada en las actividades de carroña que avizoran jugosas.‎ No es para menos. Las aportaciones de países extranjeros, empresas de urna fe y personalidades artísticas y deportivas, suman decenas de millones de dólares, euros, rublos, yenes y yuanes, entre otras divisas duras.
Independientemente de ello, las aportaciones de la brava sociedad civil mexicana, conmovida por el espíritu guerrero de los voluntarios mexicanos, suma otro tanto en especie y maquinaria. Todas esas cantidades serán ejercidas por los capitostes de la construcción, del comercio y las manufacturas, prestos para quedarse con la tajada del león.

Ruiz Esparza y Miranda Nava, los aguiluchos del moche y la carroña

Los tolucos y pachuquitas, como cachorros amaestrados, levantan sus miradas de súplica hacia los poderosos, esperando recibir las comisiones correspondientes. Por algo, en Los Pinos han decidido que los supervisores generales de la operación son dos expertos en 30 por ciento de comi$ión “por adela”.
Se ha decidido en el alto mando de la corrupción nacional que dos de sus mejores hijos, que han probado su lealtad al moche sean los elegidos: nada más y nada menos que los próceres de huarache: Gerardo Ruiz Esparza y Luis Miranda. Los aguiluchos de la carroña.
Ningún representante de la heroica sociedad civil, ningún mecanismo de transparencia o rendición de cuentas, ninguna auditoría del desempeño, nadie que encarne el dolor auténtico de las víctimas o de los deudos traumatizados por el vacío, la pérdida y la indolencia gubernamental. No. Ellos no son Fuerza México.
En esta definición solo encajan aquellos que se han cebado en la tragedia y que están más que dispuestos para capitalizarla en su beneficio. Son ganancias multimillonarias donde usted no dude que emplearán los mismos procedimientos que utilizaron para provocar los derrumbes y la desolación mexicana.

Ofensa mayúscula al sentido común, a la dignidad y a nuestra integridad

Fuerza México, un pegote llevado al extremo publicitario por los medios oficiales al servicio del Guamúchil Party y del Chilorio Power que manda en el publirrelacionismo descastado de Los Pinos, encarna desde hoy un capítulo más de la desgracia.
‎Es, sin duda, el mayor arrebato de corrupción que se le ha ocurrido a gobiernito alguno en el planeta. Una ofensa mayúscula al sentido común, a la dignidad y a la integridad del pueblo mexicano.
¿Usted qué haría?, pregunta el pillastre insensible y demoníaco desde la caverna de primates de Los Pinos.

Índice Flamígero: CitizenGo está de plácemes. Ni el gobernador de Morelos Graco Ramírez, ni su esposa Ana Lilia Cepeda lograron manipular la ayuda para nuestros hermanos afectados por el terremoto del 19 de septiembre. En los últimos días la ayuda que llega de otros lugares ya puede circular libremente, la Policía del Mando Único, a cargo de Alberto Capella, ya no los detiene. Ocurre desde el pasado jueves, según me cuentan voluntarios que están trabajando dentro del DIF: “En forma silenciosa, la Policía ya no detiene a los tráileres y los deja circular libremente (…) Después de la presión, la ayuda ya llega directamente a las comunidades, ya no la retienen en el DIF estatal”. De lo que no cabe duda es de la calidad moral de estos dos nocivos personajes, ¿no cree usted? + + + “Índice Político” está de luto. Después de una penosa enfermedad que, no obstante, lo mantuvo al pie del cañón hasta sus últimos días, falleció don Alfredo Álvarez Barrón, nuestro admirado Poeta del Nopal. A su señora esposa, doña Leticia Hernández Trujillo, así como a sus familiares y muchos amigos, el más sincero pésame personal y de todo el equipo. Lo vamos a extrañar. ¡Descanse en paz!

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