No cabe duda que la idiosincrasia es producto de la educación de un pueblo y si esta es mediocre, los resultados son atroces. Solo hay que ver el comportamiento de los mexicanos durante el Mundial de futbol en Rusia y en nuestro propio país. Una afición mediocre y de doble moral a la que le brinca el patrioterismo en el lugar, en las fechas y por los motivos equivocados.
Fornicar y hasta quemar la bandera alemana, orinar la embajada coreana, insultar al equipo contrario, burlarse de la cultura local, manifestar su racismo con ademanes contra la cultura oriental, insultar a héroes nacionales como el caso del cosmonauta Yuri Gagarin (primer hombre en el espacio), a quien Televisa abiertamente parodió como “Yuri Cagarin” en un programa donde una mano con ojos, parte de la barra de entretenimiento para toda la familia, se convierte en el bufón de la mediocridad.
También, convertir las calles por las que corrió sangre y vieron nacer la heroica Revolución de octubre, que recién cumplió sus 100 años, convertidas en cantinas por la afición mexicana; acoso sexual a las mujeres; burlas a las distintas lenguas; y en gran medida, prácticas fomentadas por las televisoras mexicanas que cubren el evento y promueven entre las barras de “grandes análisis” del Mundial, la violencia de género, el racismo y la xenofobia, con cualquier cantidad de recursos desde payasos, magos, bufones, comentaristas y analistas. Lamentable.
Todo esto es tan solo una pequeña muestra de la vulgaridad e ignorancia que impera en la oligarquía y la lumpenburguesía nacional presente en el Mundial (las únicas que se pueden costear un viaje a Rusia); valores como el respeto y la tolerancia están perdidos, y bueno, más bien en este sector social nunca han existido, son inmorales y no conocen el mínimo ápice de ética, convirtiéndose en un puñado de gente que avergüenza a los mexicanos y que ni por casualidad es representativa de nuestro país. Incluido un equipo de futbol en cuyas filas hay extranjeros, comenzando por el entrenador de nacionalidad colombiana. Encima festejan esfuerzos que no han hecho. Una parte de lo peor de este país se encuentra en Rusia, la otra parte se encuentra aquí, conspirando contra el pueblo, robando, asesinando y persiguiendo a quienes les estorban en sus planes. Más de 30 mil desaparecidos, entre ellos 43 estudiantes, no pudieron ir al Mundial ni tampoco los más de 300 mil asesinados en este país.
Pero la cultura del shock siempre está presente, mientras el país está en vilo y al pendiente de la clasificación de la selección mexicana a las siguientes rondas y festejando sus fracasos. Acá en la vida real asesinaron a 132 candidatos a puestos de elección popular; Enrique Peña firma 10 decretos que privatizan el agua; agreden a vecinos damnificados del multifamiliar Tlalpan por exigir un derecho humano, como lo es la vivienda; se recrudece el hostigamiento contra las luchas de los pueblos originarios. El Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG), quienes llaman a la autoorganización, en distintos comunicados denuncian hostigamiento, amenazas, persecución y enrarecimiento del clima pacífico de los pueblos por parte de policías, militares, paramilitares, autoridades del mal gobierno, partidos políticos y el Instituto Nacional Electoral (INE), quien pretendió.
Imponer casillas en municipios autónomos donde rigen los usos y costumbres de los pueblos protegidos por la Constitución mexicana y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
También, en sendos comunicados las guerrillas armadas como el Ejército Popular Revolucionario-Partido Democrático Popular Revolucionario (EPR-PDPR) llama a la autodefensa armada (http://www.cedema.org/ver.php?id=8063) o las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP) no descartan la vía armada en caso de un nuevo fraude en las elecciones (http://www.cedema.org/ver.php?id=8016).
Pan y futbol desde Rusia, circo y simulación en México, pero también una férrea resistencia desde abajo, desde los pueblos que son los que tendrán la última voz en este bacanal de buitres. Por eso hoy, hayas votado o no, la ruta planteada por el CNI y el CIG es la autoorganización como herramienta contra la imposición y el despojo. La lucha sigue siendo por la vida.

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