A los servidores públicos, llámese gobernadores, alcaldes o presidentes de la República, no les gusta escuchar cuando las cosas no van bien en sus administraciones. Y más les incomoda cuando un medio de comunicación señala alguna crisis en seguridad pública. El propio gobernador Omar Fayad ha respondido iracundo cuando este diario ha dado seguimiento puntual a casos que han cimbrado a la sociedad hidalguense. Tal fue el caso de la desaparición y posterior asesinato de la joven pachuqueña Lorena Tinoco, hecho que conmocionó a la población y a la comunidad universitaria de la capital hidalguense y que provocó movilizaciones inéditas en las calles. En esa ocasión, el gobernador, en lugar de mostrar empatía con el dolor y la indignación, respondió que se trataba de una manipulación política e incluso señaló a este diario de provocar psicosis por la cobertura e importancia editorial que le fue dada a las manifestaciones multitudinarias. Ayer, el alcalde de Tula Gadoth Tapia cayó en la tentación de echar la culpa a los medios y eludió aceptar la realidad que lastima el municipio que gobierna. En declaraciones a la prensa, culpó a este diario de generar encono social, luego de que ayer publicamos una nota en la que consignamos que durante los tres años de su mandato (2017-2019) en esa demarcación se registraron 76 ejecuciones. En lugar de ser autocrítico, el edil de extracción priista dijo que la cifra era una mentira, pese a que proviene del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que es de donde toma la información la asociación civil Semáforo Delictivo. Con un ardid que demuestra su falta de seriedad, el edil dijo que la cifra que dimos a conocer el miércoles era regional y no municipal, cuando él como funcionario público debería dominar esas cifras. A los servidores públicos, como a Gadoth Tapia, se les olvida que están ahí no para lucirse, sino para responder al pueblo que representan. El alcalde priista de Tula lo que quiere son medios que aplaudan cada una de sus acciones, pero se le olvida que ese no es nuestro papel. Y tampoco el de generar psicosis ni encono. De filón. Un solo dato puede echar para abajo horas de discursos triunfalistas, como sucedió ayer cuando el secretario de Educación Pública Esteban Moctezuma Barragán dijo que entre los más de 26 mil centros educativos que serán contemplados en la primera fase del programa La escuela es nuestra, mil 90 pertenecen a Hidalgo, los cuales están considerados como de alta y muy alta marginación.

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