Ayer una representación de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) visitó comunidades de Puebla e Hidalgo que se oponen a la construcción del gasoducto Tula-Tuxpan. Funcionarios del organismo internacional vinieron con la intención de conocer, de primera mano, cuál es la situación en torno a la construcción del gasoducto que pretende llevar combustible desde EU a diferentes plantas de la Comisión Federal de Electricidad. La presencia de la ONU en zonas donde ha habido resistencia a esas obras puede marcar la diferencia, pues se trata de un proceso inédito cuyo marco legal está íntimamente ligado a la reforma energética de 2013. Esa circunstancia puede provocar que haya atropellos entre la población que no sabe cómo funciona este nuevo marco legal, de modo que la presencia de observadores internacionales permitirá inhibir posibles abusos de empresarios que cuentan claramente con más recursos para maximizar sus ganancias. Ayer los observadores visitaron a pobladores inconformes y próximamente escucharán a la empresa y a otros actores involucrados. En este diario estaremos atentos a ese proceso. De filón. Ayer el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico Luis Romo Cruz explicó en entrevista que Hidalgo estará inmerso en los estímulos que significarán ser parte de una zona económica especial (ZEE), lo cual abre la posibilidad de desarrollar alguna región que sufra atraso en nuestra entidad y que tenga potencial de crecimiento. Aún no sabemos cuál, pero bueno, en nuestro estado sobran sitios propicios para ese plan de estímulos.

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