Mucha tinta y mentadas han corrido y correrán en los últimos días y lo que queda de sexenio copetudo.
Es evidente que los estrategas que han diseñado el plan peñista de extracción de la plusvalía y de los recursos naturales de México, a costa de las clases media alta, media baja y baja, es decir, de 95 por ciento de la población mexicana, no son ni tontos ni improvisados.
Que tengan en la cima del Poder Ejecutivo a un tipo inculto, falto de habilidades políticas y mediáticas, casado con una mujer superambiciosa, que le ha movido varias veces el tapete; y cuyo gabinete se haya distinguido más por la mediocridad de la inmensa mayoría de sus integrantes (bastan dos botones de muestra: el anterior titular de la oficina encargada de “investigar” al propio presidente y el titular de la CFE, ahora colocado como “dirigente” nacional del PRI), lo cual no les ha ayudado mucho que digamos en su propósito clave, colocar las fuentes de riqueza del país, tanto recursos materiales como humanos, a la total y absoluta disposición de los grandes intereses económicos del mundo capitalista.
Pero eso no está resultando nada barato para quienes detentan verdaderamente el poder. La sociedad mexicana se está politizando muy rápidamente y con bastante antelación ante el siguiente cambio de gobierno federal. El inicio pareció terso y avanzó con pocas dificultades. Pacto por México firmado por PRI, PAN y PRD principalmente, bajo la batuta del Ejecutivo federal, que dando ciertas concesiones a unos y a otros permitió la aprobación de las reformas estratégicas que se han cacareado hasta el hartazgo.
Los excesos verbales están saliendo caros. Prometer falsamente que la gasolina y los diferentes energéticos bajarían de precio (o al menos ya no subirían), fue algo calculado para fines del sexenio, no para dos años antes. Los gobernadores priistas, panistas y perredistas con su ambición sin medida, ya descompusieron el cuadro de “legalidad” que el gobierno ha querido darle al sexenio, y son motivo de justificadas demandas de acción penal contra ellos. Los sueldos y sobresueldos que la clase política se ha auto concedido, son también ya motivo de escándalos mayúsculos.
La clara falta de probidad del gobierno en su conjunto, empezando por su titular, le están formando una idea muy precisa a mucha gente de que ya no se les puede dejar el manejo de los abundantes recursos que el país genera, en las manos de gente sin escrúpulos de ninguna naturaleza. ¿Cuántos gobernadores actuales o anteriores habrán de ser sacrificados para intentar que los ánimos justicieros se calmen un poco?
La dizque “guerra” contra el crimen organizado es una evidencia también de que no supieron manejar tan espinoso asunto. Los capos ya no responden al llamado de los pactos antiguos que permitían márgenes de gobernabilidad razonables. Se dieron cuenta que pueden tener mucho más poder y dinero que el que habían venido obteniendo en “épocas tranquilas” y el Ejército y la Marina ya no están conformes con el papel que les toca jugar en esta simulación de estado de derecho (o tal vez de desecho).
Debe resultarles relativamente obvio, que luego de las elecciones de 2016, y con una tendencia firme de desprestigio gubernamental, el PRI ya no es una opción que permita retener el poder en 2018. ¿Se intenta la negociación vía dejar a Margarita Zavala en los Pinos? Lo dudo seriamente, y seguramente ellos también.
¿Cuál será la alternativa para enfrentar la creciente tendencia de voto hacia López Obrador? ¿Un independiente estilo Bronco? ¿Otro candidato del PAN con una cola más corta que la de Margarita? ¿Un candidato del Verde con la misma facha de Peña, como el gobernador de Chiapas?
No parece que alguna de estas sea una verdadera salida para sus planes de continuar gobernando. Haber adelantado el proceso de alzas en los energéticos debe tener una intencionalidad que tiene que ver con el escenario internacional, pero también con el nacional. Algo más gordo se prepara para el fin del sexenio. ¿Un golpe militar?
El grueso de la población mexicana está a la expectativa de lo que puede pasar y pronto. Algunos ya están intentando acciones directas de resistencia. La represión puede muy prontamente provocar que las pasiones se desborden y el caos se pudiese generalizar. El gobierno seguirá diciendo que todo está tranquilo.
Nos esperan días y meses complicados. Y la unidad opositora real aún no aparece en la escena.

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Integrante de la generación estudiantil 1968-1972 en el IPN. Formado en la izquierda crítica del trotskismo. Defensor de la interpretación científica del mundo, profesor de matemáticas y admirador del arte creado por la naturaleza.