Las protestas contra el alza a las gasolinas han cobrado en Hidalgo un tinte de violencia y vandalismo. Trascienden imágenes de quema de llantas, saqueos y hasta robo de combustible en las diferentes estaciones de servicio. En el Valle del Mezquital, particularmente en Ixmiquilpan, alarma el tono de la desobediencia civil. Las imágenes son evidentes, la fuerza pública se encuentra rebasada por la organización ciudadana. El enojo por el desmedido incremento a los hidrocarburos amaga con salirse, aún más, de control. Este enfado social viene acompañado de una paranoia fuera de control cortesía de las suspicaces redes sociales. Tan solo ayer, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública, se registraron 21 bloqueos carreteros a lo largo y ancho de la geografía hidalguense. Un escenario que asusta a quienes están acostumbrados a vivir en un ambiente de calma. En el segundo día de manifestaciones, inconformes tomaron tres estaciones de carga en Tulancingo, posteriormente transportistas estrangularon la ciudad con el cierre de carreteras. El mismo escenario se vivió ayer en Ixmiquilpan, donde manifestantes bloquearon vías de comunicación. Mientras otro grupo arribó a la radio local en donde dio lectura a un comunicado de rechazo a alza de los combustibles. Expresar el descontento es ineludible, pues la manifestación es el espíritu que mantiene con esperanza de cambio a este país, pero cuanto se trastocan los derechos de los demás se violan garantías, y es esa, de ciudadano a ciudadano, la estrategia menos conveniente. Ayer cientos, quizá miles, de personas en varios municipios del Mezquital quedaron atrapadas sin poder desplazarse a sus centros de trabajar, a sus hogares o a las escuelas. Como se aprecia, las decisiones económicas de un gobierno fallido obligan a un serio replanteamiento de acciones de resistencia civil, de manifestaciones, sí, pero también acciones individuales para apoyarnos, y no desgarrarnos unos a otros lo poco que nos queda. Entretanto, el presidente de Grupo G500 Antonio Caballero anunció el cierre de al menos 100 estaciones de servicio en el país, debido a problemas de vandalismo que han sufrido. Vaya que este país camina hacia el abismo. De filón. Por si fuera poco, el gobierno del estado está a un paso de asestar una nueva estocada al bolsillo de los ciudadanos. El Ejecutivo informó que analiza, en tiempo extra, un nuevo aumento a la tarifa del transporte público.

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