En el 2000, el Real Madrid de Vicente del Bosque levantó su octava Copa de Campeones de Europa de la mano de su goleador estrella: Raúl González. En el mismo año, pero en territorio mexicano, Toros Neza se despedía para siempre de la primera división y Toluca comenzaba una de las épocas más gloriosas de su historia. Aquel inicio de siglo fue oscuro para la selección nacional, pues se fracasó en la Copa Oro al perder en cuartos de final ante Canadá con un Gol de Oro. No obstante, en ese año también nació Diego Lainez.

Como suele ocurrir cada vez que un juvenil destaca por méritos propios, la prensa se deshace en elogios y proyecciones futuras del nuevo hijo pródigo de la patria futbolística. Por su parte, el sector más escéptico de la opinión pública lo ve, con justas razones, como una simple venta de humo. Si bien la sobreexposición mediática suele dañar más de lo que beneficia a las joyas del deporte, el caso del tabasqueño es para analizarse con atención.

El juvenil acaba de anotar un gol importante para el América en las semifinales de la Liga Mx. La definición del mismo no fue producto de la casualidad ni mucho menos de suerte: amagando con la mirada a defensores y al arquero, Diego definió a primer poste contra un portero de indudable experiencia. Como bien quedó retratado en el enfrentamiento con el estadunidense Matt Miazga, Lainez no se achica contra nadie. El temperamento y frialdad caracterizan a un mediocampista joven con habilidades de primera necesidad en el proceso de renovación Tricolor.

El chico estrella de Coapa no es el único caso de jóvenes que aprenden a lidiar con la expectativa mediática. Kylian Mbappé es el ejemplo claro de ello. Con apenas 19 años, el francés acaba de hacerse de un reconocimiento internacional que técnicamente fue inventado para él: el Trofeo Kopa, que sería equivalente al Balón de Oro sub21. De igual forma puede hablarse de los talentos en bruto nacidos en varios equipos a nivel internacional: Gianluigi Donnarumma del Milán, Riqui Puig del Barcelona o Frenkie de Jong del Ajax, por citar algunos.

El día de hoy, Diego Lainez tiene una nueva cita con la historia: su historia. Una que él y todos los jóvenes que son catalogados como herederos del balompié habrán de escribir catalizando su talento. Algunos se molestan por la “inflación” de promesas del futuro. Mientras tanto, el resto no podemos esperar por ver la consolidación de los talentos del presente.

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