Jesús Ángeles Contreras (1921-2006), profesor normalista, licenciado en derecho, magistrado, funcionario público, egresado del Instituto Científico y Literario, catedrático, rector y decano de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quien además se distinguió en sus trabajos sobre la historia del estado de Hidalgo, ensayista y poeta, escribió el texto Generalísimo José María Morelos y Pavón, publicado en 2007 bajo el sello de la UAEH.

El libro está dividido en cinco capítulos. El primero da cuenta de los años 1765 y su entorno, año del nacimiento de José María Morelos y Pavón, donde prevalecía la mansedumbre de los esclavos, la inconformidad de los mestizos y criollos, aspectos que serían el cultivo de la Revolución de Independenciaen la Nueva España 45 años después. Ángeles Contreras advierte que en la época del virreinato hubo otras sublevaciones que fueron sangrientamente sofocadas.

El segundo capítulo aborda la orfandad y obligación de José María Morelos, que a los 10 años tuvo que hacerse cargo del mantenimiento de su familia al fallecer su señor padre, por lo que tuvo que trabajar como jornalero, después como ayudante en la conducción de una recua en Acapulco para adquirir mercancías que vendían los porteños. Se distinguió por ser un excelente jinete y por su destreza en el tiro al blanco, pero sobre todo por la posibilidad de adquirir libros prohibidos que relataban la independencia de las colonias vecinas del norte del país, los textos de la Revolución francesa, La República y Los derechos del hombre y ciudadano, entre otros, literatura que le permitió cultivar el pensamiento de los enciclopedistas, pues Morelos fue un autodidacta muy ilustrado. El mismo capítulo hace referencia a los recorridos que durante 10 años realizó a caballo de México a Acapulco. En su tránsito por esos caminos seguramente se preguntaba si podrían ser libres esos esclavos miserables y maltratados; mientras tanto, narra Ángeles Contreras que José María Morelos estuvo al tanto de la independencia de las colonias de Norteamérica obtenida en 1776.

En la narración de ese texto se aprecian datos en los que el joven José María Morelos se entrevistó en Valladolid con el rector del Colegio de San Nicolás, el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla; ese era un paso importante para convertirse de arriero autodidacta a sacerdote.

En el siguiente capítulo, que el autor Ángeles Contreras denomina “Sacerdocio revolucionario”, nuestro investigador describe que Morelos a los 25 años era un hombre con estudios, un mestizo de complexión robusta que al paso de los años adquirió una obesidad rayada en la deformación, de color moreno, facciones toscas, serias y débiles, de cejas pobladas y unidas que daban a su cara una expresión de energía. Existe un retrato de Morelos realizado en vida y pintado por la escuela de los gremios en 1813; esa evidencia actualmente pertenece a la colección del Museo de Historia Mexicana.

Morelos, como cura de Cuarácuaro, en el actual estado de Michoacán, en el ejercicio del sacerdocio, recibió a mediados de 1810 la visita del cura Hidalgo para comunicarle pormenores de la conspiración de Querétaro, al que secretamente le llamarían Jubileo (la revolución de independencia). Al ser descubierta la conspiración, Morelos se levantó en armas y salió en busca del cura Hidalgo, muy cerca de Valladolid. Ángeles Contreras cita las batallas independentistas tales como la del Monte de las Cruces y otras en las que el Ejército rebelde salió victorioso, y también cita aquellas en las que sufriría considerables bajas. Morelos tuvo la oportunidad de participar al lado de Mariano Matamoros, Hermenegildo y Pablo Galeana, Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, Valerio Trujano e Ignacio López Rayón. Sus batallas, que ahora quedan en la historia, son ejemplo de la valentía y la destreza  de un sacerdote revolucionario y visionario que trazó una nación llamada México.

Los dos últimos capítulos del libro Generalísimo José María Morelos y Pavón se refieren al Congreso de Chilpancingo, que le concedió a nuestro personaje histórico el grado de generalísimoinsurgente y el tratamiento de alteza; esta última distinción la desconoció, decidiendo llamarse SiervodelaNación. Morelos aborreció la tiranía como forma de gobierno monárquico. Deseaba el respeto a la voluntad mayoritaria que implica la democracia, la de ponderar la República con su división de poderes como forma de gobierno, defender con mayor templanza la ley suprema: la libertad, la independencia y la soberanía. Estas ideas las convirtió en una obsesión para concebir una Constitución Política, que solo puede darse en un Congreso Constituyente. Los ideales no se generaron al calor de la Guerra de Independencia, sino que son producto de la gran ilustración de Morelos. Algunos estudiosos consideran a este caudillo el precursor del liberalismo.

Ángeles Contreras sintetiza que Morelos, además de ser un genio militar, también fue un genio político, toda vez que la constitución que impulsa recibe el calificativo de política, por disponer de conceptos relativos al respeto a la vida, la libertad , la propiedad, las posesiones y los derechos de toda persona, entre otros.

También nuestro investigador apunta que sobre “el primer Congreso Constituyente y la Constitución de Anahuac, con respecto al Congreso Constituyente este tiene como misión elaborar la constitución y luego se desvanece al entrar en funciones sus órganos o poderes Legislativo, Ejecutivo y Judiciario ( hoy Judicial) -y continúa- el Congreso Constituyente no puede gobernar por no ser de naturaleza jurídica, no desaparece totalmente, pues permanece como el sustrato del Constituyente permanente, cuya única misión es reformar o adicionar la Constitución y se encuentra imbíbito en ella, la cual dispone que esté integrado por el Congreso de la Unión y cada uno de los congresos locales, es decir, las legislaturas de cada entidad federativa. Pero únicamente entra en función cuando se plantea la reforma o adición de uno o varios artículos constitucionales, debiendo a ser aprobada por el Congreso de la Unión y la mayoría de las legislaturas y luego de cumplida esta misión regresa a su estado de hibernación en la constitución”.

Añade Ángeles Contreras que el primer Congreso de Anáhuac  tuvo el carácter de constituyente y dio origen a la constitución de octubre de 1814; incluyó  el documento histórico conocido como Sentimientos de la Nación de José María Morelos. El autor del texto Generalísimo José María Morelos y Pavón aclara que existe una confusión histórica jurídica que parte del Congreso de Chilpancingo de 1813 y la Constitución de Apatzingan de 1814, como si hubiesen ocurrido tres hechos diferentes, e insiste en que el primer Congreso Constituyente fue el de Anáhuac, cuyas sesiones se realizaron una en Chilpancingo (en la que se aprobó el reglamento) y la otra en Apatzingan (cuando se expidió la Constitución). Una fecha importante es el 22 de octubre de 1814, cuando Morelos se presenta en traje de gala en la jura de la Constitución de Apatzingan, que debe llamarse la Constitución de Anáhuac.

A finales de 1815 se libraban aún cruentas batallas en las montañas entre realistas e independentistas. El 5 de noviembre de ese año Morelos fue aprehendido y remitido a los calabozos de la inquisición; luego se le procesó ante representantes de las jurisdicciones eclesiásticas y civiles y se le condenó a muerte.

José María Morelos y Pavón fue juzgado bajo el cargo de traidor al rey y por acusaciones, tales como hereje, lascivo y otras del antiguo catálogo de la Inquisición (recordemos que la Inquisición y sus tribunales del Santo Oficio  de la Nueva España dejaron de existir en 1808). Finalmente, fue fusilado el 22 de diciembre de 1815, en el pueblo de San Cristóbal Ecatepec. Actualmente sus restos reposan en la Columna de la Independencia en la capital del país.

El libro puede consultarse en la Biblioteca Central o adquirirse en librería Carácter, ubicada en el Pabellón Universitario de la Ciudad del Conocimiento.

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