Roberto Ramírez Garza nació el 19 de agosto de 1927. Era hijo del célebre ventrílocuo el Conde Bobby, de quien heredó su gusto por la magia y los trucos de ilusionismo. Se dice que su padre perdió la razón luego de que le robaron uno de sus muñecos preferidos.

Ramírez Garza recibió su apodo luego de trabajar como asistente de una botica en su tierra natal; al principio le llamaban el Boticas. Luego se integró a un grupo musical llamado Los Braceros –en el que tocó el contrabajo–, con quienes en 1952 emigró a Tijuana “a probar suerte”. En 1955 el grupo se disolvió y, ya como solista, Roberto decidió trasladarse a la Ciudad de México, donde conoció al productor Enrique M Hernández, quien, luego de quedar impactado con su gracia y facultad para improvisar, lo invitó a participar en la cinta Caras nuevas (1955), junto a Sergio Corona y Alfonso Arau –quienes entonces formaban una célebre pareja de baile–.

Al año siguiente, ya con el nombre artístico de Beto el Boticario, protagonizó El buen ladrón (1956), en la que, a pesar de no tener un papel protagónico, le valió un Premio Ariel.

A partir de entonces hizo más de 50 películas, en las que trabajó con Rafael Baledón, Tin Tan, Miguel Aceves Mejía, Elsa Cárdenas, Angélica María, Rodolfo Chango Casanova, Roberto Cañedo, Wolf Ruvinskis, Julio Alemán, Claudio Brook, Rosita Arenas y el mismísimo Santo el Enmascarado de Plata –entre un centenar de celebridades que siempre destacaron su buen humor y su enorme versatilidad para adaptarse a cualquier tipo de papel–.

¡Magazo!

Desde mediados de la década de 1960 comenzó a presentarse en cabarets y programas de TV con su personaje más célebre: El Magazo, con el que hacía trucos de ilusionismo de la época; su “estilo” consistía en ejecutarlos de la peor manera o, si le salían de forma exitosa, de inmediato revelaba cómo funcionaba el truco. Por supuesto, lo mejor de su acto eran los comentarios jocosos y su genialidad para improvisar e interactuar con sus acompañantes en el escenario y, si era en vivo, con el público.

En 1970 la fama del Magazo originó que se publicara una fotonovela con sus “aventuras”, en las que ayudaba a resolver crímenes o incluso combatía contra seres malignos. Poco después, Raúl Velasco lo invitó a participar en las pausas de su programa “Siempre en domingo”, donde se volvió uno de los principales atractivos durante 100 transmisiones.

Lo más “chimengüenchón”

En 1978 su momento cumbre llegó cuando fue invitado a participar en “La carabina de Ambrosio” (1978-1987). Ahí, era una delicia verlo cómo imitaba –e interrumpía las canciones– de César Costa, Gualberto Castro y Manolo Muñoz –acompañado por Gina Montes como asistente–, para dar paso a lo que el llamaba: “La hora cuchi-cuchi; el momento vas que chutas, lo más chimengüenchón…”.

Sus últimas participaciones en TV fueron en las telenovelas “La dueña” (1995), “Azul” (1996) y “Gotita de amor” (1998). Diez años después, en junio de 2008 recibió un homenaje por parte de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), por sus 55 años de carrera artística.

Luego de permanecer 27 días en terapia intensiva debido a una neumonía, Roberto Ramírez Garza murió en la Ciudad de México el 28 de julio de 2009.

Semblanza

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