DANIEL MORALES OLEA

A finales del siglo XIX el papel de la mujer era el de una figura sumisa, entregada a su familia y sin interés alguno por la política o la filosofía. Elvia Carrillo Puerto cambió las cosas, pues desde uno de los estados entonces más rezagados en México, comenzó una lucha que transformó al país entero.

Nació en Motul, Yucatán, el 6 de diciembre de 1878. Durante la juventud su instrucción estuvo a cargo de mujeres intelectuales de primer orden, como Rita Cetina Gutiérrez, poeta y feminista que también fundó la primera escuela secundaria para mujeres en aquel estado, conocida como la Siempreviva. Ella fue su inspiración en la lucha por la equidad de género, objetivo que estuvo presente durante toda su vida.

Carrillo Puerto creció atestiguando la injusticia a la que se veían sometidos los más pobres del sureste mexicano, donde la industria henequenera los mantenía en condiciones similares a la esclavitud, como queda consignado en el libro México bárbaro (1909), de John Kenneth Turner.

A los 13 años, Carrillo Puerto se casó con Vicente Pérez Mendiburo, pero enviudó solo ocho años después. Luego de ello, logró mantener su libertad financiera y continuar con el activismo político que había iniciado en 1910, durante la “Rebelión de Valladolid”, suceso que fue considerado como la primera chispa de la Revolución Mexicana.

Entre sus logros más recordados se encuentra la creación en 1912 de la primera organización de mujeres campesinas del país: la Liga Feminista Campesina. También participó en la fundación del Partido Socialista Obrero de Yucatán, el que años después llevaría a la gubernatura de ese estado al hermano de Elvia, Felipe.

Fue una de las primeras tres mujeres mexicanas en ser electas diputadas. Sin embargo, tras el fusilamiento de Felipe, huyó a la Ciudad de México donde continuó luchando por los derechos de las mujeres.

Buena parte de su lucha estuvo enfocada en el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. Sin embargo, no fue sino hasta 1953, bajo la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, cuando se modificó la Constitución Política del país para que ellas pudieran votar.

Elvia Carrillo Puerto falleció en 1968, a los 90 años, en la Ciudad de México.

Semblanza

La misión primordial de este libro es la de eliminar los estigmas, estereotipos y “mala cara” que tiene la ciencia –en especial en este país–. La ciencia, así como el arte o la historia, para ser promovida correctamente tiene que ser platicadita con ejemplos prácticos y de importancia para la vida diaria. La ciencia por sí misma es atractiva y es, esencialmente, el mejor juego que tienen las personas jóvenes y los adultos, ya que esa misma curiosidad que tienen los niños se aplica siempre con las investigaciones y experimentos científicos. El propósito de la ciencia es el entendimiento de las cosas que nos ayudarán a persistir hasta que el cosmos lo permita.

En esta obra se explican los conceptos más emblemáticos de la geología, la biología, la física y la química, así como las relaciones entre ellas y también las aportaciones más importantes que hicieron grandes personajes de la ciencia, sin las cuales no podríamos explicar nuestra existencia ni la de nuestro entorno.

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