Evaristo Luvián Torres
Consejero editorial

México es el segundo
país con mayores
acuerdos comerciales, siendo el primero Chile, sin embargo, el impacto que ello ha tenido en la economía y la sociedad en general es parcial y cuestionable, respecto los planteamientos teóricos y los requerimientos propios del comercio internacional, como se analiza en los cuatro capítulos de la segunda
parte del libro

A partir de la década de 1980, México modificó drásticamente su política comercial en dos importantes ámbitos: 1) la racionalización de la protección, y 2) la apertura comercial para insertarse en los mercados internacionales. En ese sentido, México cambió el modelo de industrialización de sustitución de importaciones (ISI) y se dirigió al modelo de industrialización orientada a las exportaciones (IOE). Esa transformación tuvo como principal estratagema la negociación de tratados de libre comercio, principalmente con Estados Unidos y Canadá, además de la instrumentación de acuerdos de promoción y protección recíproca a la inversión.
Danae Duana Ávila y Yolanda Sánchez Torres, investigadores del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), sostienen en su libro Geopolítica y comercio exterior en el siglo XXI: Retos y perspectivas, que la dinámica actual de la economía mundial se caracteriza por un mundo cambiante e incierto, que requiere de un sector externo sólido con carácter localizador en los procesos de acumulación de capital e innovación técnica y social, que posibilite el crecimiento de las economías locales y, con ello, las bases de un desarrollo sostenible y equitativo. Bajo ese contexto, se visualizan grandes retos para este siglo XXI, de tal forma que el comercio exterior debe replantearse geoestratégicamente, como parte de un todo, pero con determinación propia. Contemplando sistemáticamente elementos de carácter territorial, económico, social, político, cultural, tecnológico y ambiental.
Para ello, es necesario redefinir no solamente los instrumentos de aplicación, sino también las postulaciones teóricas y metodológicas del quehacer del comercio exterior y los ajustes estructurales del mismo, que permita a cada región ser parte
de una razón global que responda a una necesidad local. Buscando ser, la presente publicación, una primera aproximación a ese objetivo.
La teoría del comercio internacional, desde los clásicos hasta los endogenistas, sin duda explica gran parte del comportamiento de los esquemas de interacción de los países en la economía global. Sin embargo, dentro de esa generalidad están ausentes una serie de elementos que no dan respuesta a lo que acontece en las economías locales y el papel determinístico que ejerce la hegemonía de algunas naciones, como se muestra en la primera parte de este libro, en el capítulo uno y dos. Los países en desarrollo históricamente se han involucrado a los procesos de desarrollo de forma tardía e inadecuada estructuralmente, provocando una agudización de sus problemas internos, expresados en una mayor desigualdad del ingreso y un menor nivel de bienestar para la población. México es el segundo país con mayores acuerdos comerciales, siendo el primero Chile, sin embargo, el impacto que ello ha tenido en la economía y la sociedad en general es parcial y cuestionable, respecto los planteamientos teóricos y los requerimientos propios del comercio internacional, como se analiza en los cuatro capítulos de la segunda parte del libro. México, entre 1993 y 2000, registró tasas de crecimiento en sus exportaciones de 18 por ciento, no obstante, terminaría por disminuir e incluso alcanzar tasas negativas de menos 21.15 por ciento en 2009.
Danae Duana y Yolanda Sánchez, en la descripción de su texto, suman que: aunado a ello, cerca de 80 por ciento del comercio sigue dándose con Estados Unidos y la composición de las exportaciones prácticamente continúa sin cambio. Para 2013, 11.5 por ciento de las exportaciones correspondieron a petroleras y 88.5 por ciento a no petroleras. Dentro de las últimas,
84 por ciento eran manufactureras y 3.2 por ciento agropecuarias.
En relación a las primeras sobresale el capítulo 87, del sector automotriz, con 20.4 por ciento (vehículos terrestres y sus partes), 21.1 por ciento en aparatos mecánicos y 13.5 por ciento en combustibles minerales y subproductos (Inegi, 2014). Respecto a las agropecuarias, destaca la posición privilegiada, en el comercio mundial, de frutas tropicales y hortalizas,
y de otros, no igualmente favorecidas, como las de café y productos forestales, a los que se hace alusión en el último apartado de este libro; así como de las transnacionales en el sector automotriz, datos como estos encontrará el lector en Geopolítica y comercio exterior en el siglo XXI: Retos y perspectivas, editado bajo el sello de la UAEH.
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo destaca como parte de su misión impartir educación media y superior de calidad, así como generar una investigación de vanguardia a través de sus cuerpos académicos y de investigadores, de los diferentes programas educativos, cuyas líneas de investigación determinen acciones puntuales por regiones de Hidalgo, que impulsen el desarrollo, fomenten la mejora y fortalezcan la calidad de vida de la sociedad hidalguense.
El libro puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento.

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