Envejecimiento es una palabra clave, un concepto y una realidad, la forma como se concreta en la vida de cada persona depende mucho de las condiciones de salud y bienestar en que se envejece, por eso es importante conocerlas para en su caso transformarlas.
El horizonte inmediato que representa el envejecimiento tiene sus principales retos en los aspectos económicos y de atención a la salud, con una población importante en proceso de jubilarse y una aun mayor que no cuenta con un sistema de pensiones como es la población que recide en las áreas rurales1 de nuestro país, la cual presenta un desgaste mayor de envejecimiento que requiere más atención dado los servicios precarios, escasos o nulos para atender a esta franja poblacional, lo que hace urgente contar con las políticas públicas para atender las necesidades específicas de los diversos conglomerados que constituyen la población adulta mayor.
Reconcer su especificidad caracterizando la calidad de vida que tienen así como el bienestar que socialmente es urgente cubrir por parte del estado y la atención que deben brindarles la familias son de los muchos aspectos a tomar en cuenta cuando ubicamos el envejecimiento desde una perspectiva del ciclo vital, donde las diversas etapas por las que transitan evidencian estilos de vida que van desde aquellos en los que se pueden encontrar factores protectores así como de riesgo para mantener una buena salud, en el estudio de estos se pueden elucidar tanto niveles de funcionalidad fisica y mental bajos, como también la presencia de plasticidad cerebral y social que los mantienen en óptimas condiciones.
Tal como lo marca el Instituto Nacional de las Mujeres en su Informe sobre la situación de las personas adultas mayores en México:
“De las personas de 60 años y más que se estimaron para 2014, 31.5 por ciento está en una etapa de prevejez (60 a 64 años), 41.1 por ciento se encuentra en una vejez funcional (65 a 74 años), 12.3 por ciento está en una vejez plena (75 a 79 años) y 15.1 por ciento transita por una vejez avanzada (80 años y más). En cuanto a la estructura por sexo, se hace más evidente un mayor monto de mujeres, consecuencia de una sobremortalidad masculina que se agudiza en esta etapa de vida: en la población de 60 a 64 años hay 112 mujeres por cada 100 hombres y aumenta a 130 en los que tienen 80 años y más.”
Conocer las características confome a cada etapa etaria y circunstancias vitales por las que transita la población adulta mayor de nuestro país, y específicamente la población de Hidalgo es no solo necesario sino urgente para generar las políticas públicas necesarias, las estructuras intermedias de atención en materia de salud, las instancias y programas tanto sociales como económicos para el mantenimiento de su calidad de vida.

1.- Fuente: Inmujeres, con base en Inegi, Censo de Población y Vivienda 2010. “En zonas rurales la población adulta mayor representa 10.1 por ciento del total de la población rural (10.0 por ciento de las mujeres y 10.2 por ciento de los hombres), y 8.6 por ciento de la población urbana (9.2 por ciento de las mujeres y 8 por ciento de los hombres)”.

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