Ciudad de México.- En México, el debate sobre lanzar globos de látex como vía de contacto entre niños y los Reyes Magos ha enfrentado al gobierno con los fabricantes, debido a la potencial contaminación que supone su utilización.

En décadas anteriores, en la Ciudad de México era común ver en las calles a globeros ofrecer sus productos, especialmente los fines de semana y en los días previos al 6 de enero, Día de Reyes, pero con los nuevos tiempos ese oficio ha ido desapareciendo.

Al igual que en otras partes del mundo, los infantes mexicanos tenían como práctica común dirigir sus cartas y peticiones de regalos a Melchor, Gaspar y Baltasar mediante globos. Pero las buenas prácticas y el cuidado del medioambiente de los últimos años han tenido un impacto sensible y al parecer han llegado para quedarse.

En los últimos días, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) federal ha pedido a niños mexicanos, mediante distintos mensajes, cuidar el medioambiente y a los animales no utilizando globos como medio de comunicación.

Contaron en su nota que “el elefante de Baltasar casi se ahoga con un globo que se le atoró en la trompa” y por eso se dieron cuenta de que muchos otros animales y el medioambiente resultan afectados.

Según datos de la Semarnat, un globo inflado con gas helio puede recorrer hasta 3 mil kilómetros y así llegar hasta ríos, mares, montañas y bosques.

Además, apuntó que debido a su composición el plástico (látex) puede tardar hasta 450 años en degradarse.

En su defensa, el sitio globoresponsable.

com, que representa a la industria de ese sector en México, explicó el proceso de descomposición de los globos de látex y aseguró que son biodegradables.

La descomposición “comienza desde su inflado, continúa al expandirse y hacerse más vulnerable a la luz solar”, indica la página.

Posteriormente, agrega, el oxígeno y el ozono aceleran su degradación y en pocas horas el material comienza a oxidarse, desintegrándose casi en el mismo tiempo que una hoja de roble.

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