Los 54 mil estudiantes que cursan estudios de nivel medio superior, superior y de posgrado en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), la cual goza de reconocido prestigio académico a escala nacional e internacional, hoy se encuentran paralizados ante la negativa del gobierno estatal a otorgar recursos públicos extraordinarios (que son del pueblo y para el pueblo) para el pago de vales de despensa a trabajadores agremiados en los sindicatos de Personal Académico (SPAUAEH) y Único de Trabajadores y Empleados (SUTEUAEH), bajo el argumento de que no es obligación del gobierno del estado otorgar esa aportación extraordinaria.
Llama la atención que el gobierno que encabeza el priista Omar Fayad Meneses, que afirma respaldar a la educación de los hidalguenses “como un derecho humano inaplazable”, muestre resistencia a liberar los recursos para el pago de vales de despensa de los trabajadores de los sindicatos arriba mencionados, con el fin de que los 54 mil estudiantes universitarios de la máxima casa de estudios de Hidalgo regresen a las aulas después de haber estallado la huelga el pasado domingo.
El gobernador conoce bien que las universidades públicas mexicanas funcionan y operan con recursos públicos tanto federales como estatales, ya que ha sido varias veces diputado federal y senador de la República, y que la mejor inversión que los gobiernos pueden realizar en el país es justamente en la educación de sus gobernados, a menos que su discurso a favor de la educación del pueblo sea solo eso, un discurso vacío con tintes populistas y electoreros.
Los ciudadanos hidalguenses deben sentirse orgullosos de contar con una universidad pública con alto prestigio académico a nivel nacional e internacional como la UAEH, que cada vez avanza hacia los primeros lugares de excelencia académica a pesar de no contar con un presupuesto holgado como lo tienen otras instituciones de educación superior en el país, ya que sus hijos tienen oportunidad de cursar estudios superiores de calidad y aspirar a mejores oportunidades y mayor bienestar social.
Sería lamentable que la UAEH enfrentara las penurias financieras como las que padeció la Universidad Veracruzana durante la administración del gobernador priista Javier Duarte de Ochoa, hoy privado de su libertad acusado por el millonario desvío de recursos públicos durante su mandato.
Cabe recordar que el priista Javier Duarte, en su calidad de gobernador de Veracruz, se negó a entregar a la Universidad Veracruzana el presupuesto que la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión “etiquetó” para esa institución de educación superior, lo cual se tradujo en penurias y precariedad financiera para dicha universidad pública, cuyas finanzas y operación dependían de la “buena voluntad” del gobernador, y lo mismo ocurre con otras universidades públicas en el país.
En el caso de la UAEH, es una fortuna para los ciudadanos y sus hijos que esa institución ejerza su autonomía plena ante el gobierno estatal, pues al recibir directamente de la federación su presupuesto público sin injerencia del gobierno estatal se garantiza la operación de la institución, así como su crecimiento de infraestructura y proyectos de mejoramiento académico, como ha ocurrido en los últimos 30 años.
De esa manera, la UAEH ha crecido, y nadie puede negarlo, en materia de infraestructura, calidad académica, reconocimiento nacional e internacional porque sus finanzas y operación no dependen de la “buena voluntad” de los gobernadores en turno, que para fortuna de los ciudadanos, sus administraciones duran únicamente seis años.
Hoy pareciera que la negativa del gobierno estatal a otorgarle a la UAEH los recursos extraordinarios para el pago de los vales de despensa que exigen los trabajadores de los sindicatos de la máxima casa de estudios del estado, es un mero capricho por no poder auditar las finanzas de la universidad mediante la llamada Ley Fayad.
Dicen que antes de tratar de quitar la paja en el ojo del vecino, debe quitarse la viga que carga en el ojo propio, y eso es justamente lo que debería realizar el gobierno estatal, sobre todo cuando en los medios de comunicación nacionales nos enteramos de que 22 estados gobernados por priistas no han solventado al menos 140 mil 338 millones de pesos, de acuerdo con la cuenta pública 2016 de la Auditoría Superior de la Federación.
Además, el gobierno estatal priista debería ser “sensible” ante la demanda laboral de los sindicatos de la UAEH y otorgar sin cortapisa a la máxima casa de estudios los recursos extraordinarios que demandan los trabajadores académicos y administrativos, para compensar la enorme pérdida de su poder adquisitivo en compensación por los aumentos permanentes en los combustibles y en los alimentos que han ocasionado la administración del presidente priista Enrique Peña Nieto. ¿O usted qué opina?

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