Desde enero de 1999 no había un incremento en la inflación como ocurrió el primer mes de este 2017, cuando el Índice Nacional de Precios al Consumidor creció 1.7 por ciento; 17 años atrás, el indicador creció 2.53 por ciento. Esta variación a la alza tuvo su raíz en el famoso gasolinazo, nombre popular con el que se conoce el aumento de los hidrocarburos, que en el caso de la capital de Hidalgo significó incrementos de 1.81 pesos para la Magna y de 2.75 para la Premium. Además, el gas LP sufrió incrementos, de modo que el cilindro de 20 kilos se vende hasta 45 pesos más caro mientras que el de 30 kilos hasta en 67.84 pesos. Los aumentos en esos combustibles implican lo que los economistas llaman un efecto multiplicador en otros productos o servicios, que al final golpean el bolsillo de los estratos sociales más vulnerables. De eso se trata la investigación especial que publicamos en esta edición: de ver qué productos y servicios aumentaron este enero a consecuencia del incremento en los combustibles citados. Y encontramos que artículos de consumo frecuente y popular como: tortilla, pan de dulce, refresco, comida corrida e incluso los muy pachuqueños pastes vieron subir sus precios, en algunos casos hasta dos pesos; también hubo incrementos en servicios, como las tarifas del transporte foráneo que le pegan a usuarios que tienen que trasladarse a trabajar o estudiar fuera de sus lugares de residencia. Esos aumentos empobrecen a una gran parte de la población, que ya de por sí enfrentaba una vida precaria antes del gasolinazo. En Hidalgo la adversidad la enfrenta la mayoría de su población, para ser exactos, 73 por ciento de los hidalguenses ocupados, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Ese porcentaje, según el estudio, percibe entre uno y tres salarios mínimos al día, lo que es notoriamente insuficiente para cubrir los gastos diarios de una familia. Y mientras la población sortea esta andanada de aumentos, la discusión sobre la revaloración del salario mínimo se quedó estancada. Si bien se aprobó desincorporar al salario mínimo como unidad de medida para indicadores como multas de tránsito o créditos hipotecarios que otorga el Infonavit, aún no llega la recuperación deseada frente su constante devaluación. Y si ahora le sumamos el gasolinazo de enero y los que vienen para próximos meses, tenemos un futuro nada promisorio para más de 70 por ciento de la población hidalguense. De filón. Quién sabe qué trae el dirigente electo del PAN Asael Hernández Cerón contra la alcaldesa panista de Pachuca Yolanda Tellería Beltrán, pues su coordinador de campaña Rafael Sánchez fue quien ideó la impugnación contra la iniciativa que permitiría al alcalde capitalino firmar convenios sin necesidad de pedir permiso al cabildo. El asunto actualmente se encuentra en manos del Tribunal Superior de Hidalgo.

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