Una de las situaciones más impactantes que puede haber en la NFL, es que un jugador salga conmocionado. La lesión de Joe Flacco a causa del fuerte golpe propinado por Kiko Alonso me hizo recordar una de las realidades más crueles de este deporte, las enteropatías traumáticas mejor conocidas como contusiones.
Hace unos años que salió la película La verdad oculta, en la que Will Smith encarna a un médico que realizó una extensa investigación sobre los daños que causan los impactos a la cabeza sobre los jugadores de la NFL. Dicha película causó una gran controversia, pues exponía cómo la liga aparentemente no daba solución a dicho problema, además de las graves consecuencias para los jugadores. A raíz del filme, el comisionado en jefe Roger Goodell estipuló cambiar los protocolos a seguir en caso de que un njugador presentara una conmoción o contusión, además de fuertes multas e inclusive suspensiones para aquellos jugadores que impacten directamente el casco de otro jugador.
En lo que va de la campaña, me ha tocado ver dos jugadas en las que se ha impactado de manera brutal a un par de jugadores, Adam Jones por Green Bay y Joe Flacco de Baltimore. Si bien Flacco salió por su propio pie, el caso de Jones fue más grave, debido a que por unos segundos quedó tirado en el engramado sin moverse. Esto me lleva a pensar, ¿las medidas que tomó la liga son suficientes?
Siempre he defendido la rudeza del deporte, me gustan las buenas tacleadas y los golpes leales, pero, hoy más que nunca, creo que es hora de invertir en mejor equipamiento; aprovechando el avance de la tecnología, creo que es hora de ver diferentes diseños de cascos, y no sería exagerado pensar en protecciones para rodillas y ante brazos que ayuden a amortiguar golpes.
Por lo pronto no olviden que cambia el horario en México, la NFL empieza una hora antes (el juego de Londres será casi de madrugada). Estamos llegando a la mitad de la campaña y podemos empezar a ver quién se perfila para playoffs.

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