Entre goteras, modorra y aburrimiento, diputados retoman sesiones

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sesiones

Pachuca

Como en un limbo, alejados, los diputados hablan y hablan desde la tribuna, mientras que el público también permanece apartado: platica, consulta sus celulares o simplemente ve pasar el tiempo, esa sustancia que llena al Congreso de Hidalgo cada legislatura.
Eternamente separados por el aburrimiento y la modorra, una barrera sutil pero infranqueable, diputados y público, ¿alguna vez se pondrán atención uno al otro?, ¿se darán cuenta de que existen?
Platican y hablan, cada quien por su lado, separados por una cortina invisible y los años de costumbre que hacen caminar a este Congreso, legislatura tras legislatura, con uno que otro imprevisto, pero siempre en la misma dirección: “hacia el progreso de Hidalgo”, dicen.
Después de las vacaciones de Semana Santa, los diputados no regresaron con muchas ganas de legislar, diseñar políticas sociales, eso que forma sus entusiastas discursos. Para empezar, la mañana trajo lluvia, goteras fuera del salón de plenos, frío y así no había condiciones para levantar la mano, votar y mantener firme y en su lugar a la democracia, por tantos años priista. Pues cómo.
De los 30 legisladores, 25 soportan el transcurrir de la sesión, como pueden, con sus propios medios sentados en sus curules. Mientras el panista Luis Baños habla desde tribuna de fenómenos metropolitanos, la presidenta de la junta de gobierno María Luisa Pérez Perusquía sigue atenta el movimiento de su dedo en la pantalla táctil de su celular. Otro teléfono permanece en la mesita frente a ella.
Después sale tras bambalinas antes de que Luis Baños termine de leer el importante exhorto para garantizar políticas de movilidad. Como un virrey, la mano apoyada en la silla que después lleva a su barbilla, Ernesto Vázquez Baca habla con Canek Vázquez Góngora quien muy animado responde a su homólogo, mientras que el diputado Efrén Salazar, del partido del no, como dice el priista, pasa a tribuna muy atento.
Baca no debe estar al lado de Canek, no es su lugar, sino debería de permanecer junto a Erika Saab Lara, pero eso no importa, porque ahora muestra algo en su celular a su homólogo tricolor quién come de un vaso de unicel con ayuda de un palillo, nada de meter los dedos, faltaba más.
Parecen entrenados, porque cuando es tiempo de levantar la mano lo hacen justo en ese momento definitivo en que los votos que representan, los distritos electorales que circulan por sus venas, demandan ser tomados en cuenta.
Perusquía regresa a su curul. Canek y Baca suspenden la cháchara y listo, votos, risas, todo bien, el trabajo legislativo en pleno que pugna por el estado más justo, más bueno para todos. Aplausos.
Al terminar, vuelven a su tarea suspendida o inician otras, igualmente importantes e inaplazables. Perusquía emprende disertación con Alberto Marroquín Morato, quien adopta pose intelectual. Canek retoma el celular, su vaso con, ¿quesitos?, ¿dulces? esta vez el rostro serio porque Baca sube a tribuna para hablar de disminuir el número de diputados federales y agilizar el trabajo legislativo: jeje.
Del otro lado, una oposición fragmentada, el panista Cipriano Charrez con cara de ya-me-quiero-ir y porqué-a-mí, sortea el sopor que provoca la recta final de la sesión, siempre la más pesada.
El sonido de la campana despierta al público atolondrado que de inmediato abandona el salón.

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