Quiero expresar a través de este medio mi profundo agradecimiento a los hombres y mujeres de Hidalgo que el pasado 10 de abril nos manifestaron su apoyo a los miles de hidalguenses que marchábamos por las distintas carreteras del estado; a todos aquellos que salieron de sus casas a brindarles un vaso de agua a los campesinos que llevaban ya varios kilómetros andados; a quienes, solidariamente pararon su vehículo para trasladar a la plaza Juárez de Pachuca a los que su edad ya no les permitía caminar más; a los jóvenes vecinos de la colonia Parque de Poblamiento, de Huejutla, que arriesgando también su seguridad hicieron alto donde se encontraba el camión volcado con decenas de antorchistas y los auxiliaron. A los automovilistas que transitaban por las distintas carreteras y en las calles de Pachuca que se vieron afectados por el bloqueo instrumentado por el gobierno del estado contra nuestra manifestación, pero que a pesar de ello se mostraron respetuosos y solidarios. A todos, ¡gracias por su solidaridad, por su ayuda y apoyo! Y, queremos que sepan que también cuentan con nosotros, con la mano fraterna del antorchismo hidalguense y del antorchismo nacional.

Gracias a todos mis hermanos, los antorchistas del país que ayudaron a denunciar, en la nación entera, la represión orquestada por el gobernador y por su séquito de funcionarios perversos y enemigos del pueblo que le acompañan en su fallido gobierno; sepan que con su solidaridad nos dan vigor, a sus dirigentes y activistas, a los plenos y a todo el antorchismo hidalguense. Asimismo, agradezco el apoyo de todos los compañeritos del regional que nos estuvieron ayudando en muchas comunidades en las actividades previas a la gran marcha y que también sufrieron en carne propia la represión y la hostilidad de este gobierno fascista.

La volcadura de un autobús con 35 indígenas a bordo (con la consecuencia de 20 heridos, tres de gravedad) que se dirigían a la marcha a Pachuca, y que todo indica que fue provocado; la detención de cientos de autobuses, microbuses y combis por parte de la Policía estatal para impedir la concentración de 40 mil hidalguenses en Pachuca y evitar que alzaran la voz en exigencia de atención a sus demandas de servicios básicos, de escuelas, clínicas, vivienda, etcétera, provocó que ríos de personas fluyeran por distintas carreteras de Hidalgo, haciendo evidente, por un lado la represión del gobierno y la violación al derecho de manifestación, de petición y de libre tránsito, y, por otro, la decisión de esos miles de hidalguenses para salir de su marginación, el coraje reflejado en sus rostros y en sus venas, y eso es precisamente lo que les animó e hizo caminar en algunos casos, más de 20 kilómetros: desde Atotonilco el Grande a miles de huastecos y habitantes de dicho municipio; a otros desde la entrada a Tulancingo y Epazoyucan; cientos marcharon por Pachuquilla y la carretera Pachuca-Ciudad Sahagún; a otros tantos se les impidió la salida desde sus comunidades o a partir de que llegaron a las cabeceras municipales, como ocurrió a los antorchistas de San Bartolo Tutotepec y Calnali; en otros lugares, como Tecozautla y Huichapan, por órdenes del gobierno estatal y amenazas a los transportistas, sencillamente los autobuses no llegaron, y los campesinos que buscaban asistir a la marcha en Pachuca quedaron varados. Pero, a pesar de todo ello, ¡marchamos! No solamente fue realizada la marcha en Pachuca con los más de 10 mil hidalguenses que pudieron esquivar el cerco policiaco, sino cuatro manifestaciones más fueron llevadas a cabo. ¡Muy bien antorchistas hidalguenses, así se responde a la represión y a la soberbia del jefe de la satrapía en que se ha convertido el estado de Hidalgo!
Además, como dijera un estimado compañero antorchista: aparte de represores, son mentirosos, cínicos y cobardes. Ante toda evidencia y ante la mirada atónita de innumerables ciudadanos, habitantes de poblaciones a lo largo de las carreteras, que contemplaban las acciones de la Policía y el paso de miles de hidalguenses hacia Pachuca; ante el uso de la fuerza pública y la detención de los cientos de vehículos que transportaban a los manifestantes; ante todo ello, con total descaro, el “señor” secretario de Gobierno Simón Vargas ¡se atrevió a negar los hechos!, y aún agregó: “el gobernador nos ha dado instrucciones precisas de atender a toda la gente, no es necesario que hagan manifestaciones para que se les dé la atención correspondiente”. Indicó que existen demandas de muchos sectores de la población, “lo que les he dicho es que no son los únicos hidalguenses que requieren servicios, y el gobierno tiene políticas públicas bien definidas para atender a los que más lo necesitan, además, la atención va a ser a las personas, a los beneficiarios”. Y, entonces, si tiene esas “instrucciones precisas”, ¿por qué no ha atendido a esos miles que un día sí y otro también reclaman atención? ¿Considera que los hidalguenses caminaron más de 20 kilómetros y están plantados frente a las cómodas oficinas gubernamentales solo por gusto? Y claro que sabemos que no somos los únicos que carecen de servicios básicos en su vivienda: hay un total de 850 mil personas en esa situación, y sabemos también que el 72 por ciento de la población en la entidad carece de seguridad social; también estamos enterados de que un millón y medio de hidalguenses (51 por ciento de la población) vive en condiciones de pobreza; todo eso ocurre en esta entidad donde son atendidos tan bien los problemas, siempre de acuerdo con “las políticas públicas bien definidas”, aplicadas por el gobierno.

Pero además, el señor secretario, ¿qué pensará? ¿Que vienen extraterrestes o zombis a pedirle atención, y no las personas que se beneficiarán directamente con la introducción de los servicios a sus comunidades? Los campesinos que vienen a pedir un sistema de agua potable sacarán directamente el agua de la llave en su casa sin que ningún “intermediario” les detenga la cubeta. Quienes piden un centro de salud recibirán “directamente” las curaciones, sin intermediarios que asistan a las enfermeras.

Todas esas violaciones a la ley, a la inteligencia y a los derechos humanos no deben quedar impunes: buscaremos en todas las instancias legales en el estado, en el país y a nivel internacional, si es necesario, justicia para los pobres de Hidalgo; la lucha de los antorchistas continuará hasta obtener respuesta positiva a nuestras demandas, e iniciaremos el proceso legal para que nos gobierne quien tenga disposición y sensibilidad para hacerlo.

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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