Su nombre verdadero para su público es Quino, pero sus papeles oficiales indicaban que se llamaba Joaquín Lavado (1932-2020), el creador de Mafalda. No hubo entrevista donde no se pusiera serio y jurara que ella nació por encargo, que solamente se trataba un dibujo, algo gráfico que nunca imaginó se eternizaría. Pero hoy que este gran dibujante argentino nos ha dejado, sus palabras se desvanecen como esos borrones generosos que le permitieron pulir sus ideas para trazar el perfil de esa niña inocentemente perspicaz que vivirá por siempre situaciones ingenuas llenas de ingenio, que lo delatan a él y descubren nuestras personalidades de tal manera que es fácil decir: Gracias a Quino, hoy y siempre, por ti, somos Mafalda.

Y cuando Quino juraba que dentro de un lápiz hay un universo no quedaba más que creerle porque además de Mafalda y su pesimismo optimista, creó a su amiga Susanita que solamente añoraba ser mamá de sus hijitos a la vez que podía ser envidiosa y presumida. Después nos presentó a Felipito enamorado de su maestra y dispuesto a aprenderse las tablas para no morir aplastado como una mosca. Manuelito y su ambiciosa pasión por el dinero que nunca tendrá. Miguelito con su atrevida ingenuidad. Libertad y su irreverencia. Guille insolentemente encantador. Una de las mejores entrevistas que le hicieron a Quino fue la realizada por la periodista Mónica Maristain, quien poco a poco se fue ganando su confianza, tal vez ya un poco a la defensiva y un poco cansado de que le preguntaran por Mafalda. Ella lo llevó por otros recuerdos y cuando se ha ganado su confianza, aprovechó para hacerlo hablar con más autenticidad, es así como él le confiesa: “De mis personajes tengo todo porque nacieron de mí. Aunque me identifico más con Miguelito y Felipe, porque como ellos vivo haciéndome preguntas inútiles. Cuando llegué a Buenos Aires, vivía en una pensión, que por cierto desapareció a manos de la dictadura. Un día estaba mirando por la ventana y le pregunté a este muchacho: ‘Che, Julián, ¿cuánto crees que pesa un árbol’ Y él me contestó: ‘¿Por qué no te vas un poco a la puta que te parió?’ De Manolito lo que tengo es el manejo del dinero, quiero decir que soy un desastre para manejar el dinero, nunca me supe administrar en ese aspecto, entonces puse toda la eficacia que no tengo en Manolito. Con Susanita me identifico por lo chismoso. Soy incapaz de contar un chisme, pero me encanta que me vengan a contar cosas de los demás.

” También confesó que “casualmente” le gustaba escuchar a los Beatles, aunque él lo hacía por simple nostalgia, que les fastidiaban las preguntas que le obligaban a decidir entre el más y el menos, que no odiaba tanto a la sopa y que lo caracterizaba un genio solidariamente depresivo. Gracias Quino, nos dejaste el 30 de septiembre de este poco piadoso 2020, te han hecho homenajes en tantos espacios, me gustó esa caricatura donde cada uno de tus personajes te lleva rumbo al cielo, donde de seguro harás más dibujos. Hasta pronto, toda Mafalda estará bien entre nuestras miradas, en cada risa, en cada instante que la sigamos leyendo y citando porque la convertiste en nuestra filósofa de la vida cotidiana.

Comentarios